Capítulo 7

1579 Palabras
                                                                                   Capítulo 7 Narra Portia Nunca me había sentido tan ansiosa por ir a una fiesta como ahora por el reencuentro, aunque no lo quisiera no podía dominar mis emociones, era algo que sentía de manera espontánea y solo había una razón: Seren Harris, volverla a ver me descontrolo completamente, ahora no podía dejar de pensar en ella, en lo hermosa que estaba y en lo loca que aún me volvía, me odiaba intensamente por eso, era una tonta débil que se dejaba llevar, pero trataba con mucha fuerza de recordar siempre porque no debía darle rienda suelta a lo que estaba sintiendo ahora, recordar que Seren me traiciono en el pasado, eso debía mantenerme al margen en esta situación, así no cometería alguna tontería de la cual luego podría arrepentirme, a pesar de admitir que no había dejado de amar a la chica, no podía permitirme caer en sus brazos otra vez, era algo que en mis planes no estaba y a como diera lugar debía evitar, no quería volver a sufrir y menos al saber por boca de Ángela que Seren al parecer era toda una casanova, bueno no la culpaba, con ese físico cualquiera chica se volvería loca por ella. Desistí de esa loca idea de llamar la atención de Seren, no podía darme ese lujo de que pensara que me importaba, al contrario, lo mejor que podía hacer era ignorarla, solo debía verla ese día, ya luego haría hasta lo imposible por no topármela nuevamente. Esa noche coordine con Jessica para llegar juntas al lugar, ya que Ángela se iría a la casa de Seren, eso me trajo recuerdos del pasado, cuando todo comenzó. –¿Nerviosa? – me preguntó mi amiga, mientras entrabamos en el taxi que nos llevaría directo al reencuentro. –¿Por qué debería estarlo? –Porque vas a ver a tu ex amor, Seren Harris –me respondió con una sonrisa pícara. –En la mañana me encontré con ella en el parque, por casualidad chocamos. Jessica me miro con asombro. –¿Follaron? Gire mi cara de golpe, mirándola con mala expresión. –Jess, por Dios. –Bueno es que no se, ustedes vivan follando, tal vez al verse nuevamente se desencadeno ese deseo que llevan por dentro. –Wow, por casualidad, ¿no eres Paulo Coelho? -Por casualidad, ¿no estarás pensando en intentar algo nuevamente con Seren? Coloque mis ojos en blanco con fastidio, y la mire con desaprobación. –Ni en mis deseos más profundos y oscuros esta esa posibilidad. –Amiga, hace tres años éramos unas niñas inmaduras, Ángela también me fue infiel y yo a ella, pero nos perdonamos porque son etapas, creo que Seren aprendió la lección, ustedes están destinadas a estar juntas. –No Jessica, no debes normalizar la infidelidad y excusarla con que son etapas, eso no es una etapa, o si lo es pues yo no he llegado a ella y en este punto de mi vida me considero una chica bastante madura y en mis planes no está serlo, ella y yo nos íbamos a casar, íbamos a pasar a otro nivel y eso no le importo para revolcarse con esa zorra, así que no me vuelvas a tocar el tema de Seren porque lo que sentía por ella murió –sentencie con molestia. Jessica no atino palabra alguna en lo que resto del camino a la discoteca y yo parecía estar sintiendo nuevamente esta sensación, esa que me daba cuando recordaba el pasado, sentía rabia en mi interior y unas tremendas ganas de sacarme a Seren Harris de mi mente y de mi corazón, ahora más que nunca. Al llegar saludamos a uno que otro compañero de clases y luego ubicamos una mesa para esperar a las dos chicas, me sentía verdaderamente incomoda al pensar que tendría que estar ahí cerca de ella, no sabía si aguantaría mucho tiempo en esa situación, lo más probable era que me uniera a otro grupo de amigas, la cosa se iba a tornar baste incomoda. –Tranquila que yo estaré aquí a tu lado, tratare en lo posible de que no tengas contacto directo con ella – me dijo Jessica, seguro notando mi incomodidad. –Necesito tomar algo –dije llenando mi vaso de alcohol. Normalmente no me gustaba tomar alcohol, pero esa noche en particular necesitaba de algo que me calmara los nervios, algo que me hiciera actuar con normalidad, y creo que un poco de alcohol en mi sangre ayudaría mucho. Tomé el vaso hasta el fondo y sentí como el líquido quemaba mi garganta haciendo que colocara una expresión de desagrado en mi rostro. –¿Te quieres emborrachar? –escuche que me preguntaban, era la voz de Ángela. No podía ser posible que esa mirada tan profunda me erizara toda la piel, estaba ahí, con la oscuridad en sus ojos, con esa expresión de seriedad en el rostro, me observaba directamente y yo simplemente no podía dejar de pensar en lo hermosa que se veía esa noche, no me lo hubiese creído si me lo contaban hace tres años atrás, a Seren no le gustaba siquiera maquillarse o perfilarse las cejas, odiaba ese tipo de cosas que llamaba “vanidades”, y ahora era parte de eso, pero gracias a Dios que sí, su seriedad estaba haciendo que mi corazón se derritiera. –Wow, Harris, casi ni te reconozco, a decir verdad – intervino Jessica, mirando con asombro a Seren. Agradecía la intervención de mi amiga, pues sentía que en ese momento la chica Harris me estaba traspasando con su mirada. –No sé si tomar eso como un halago, Evans – le respondió con una sonrisa. –Puedes tomarlo como quieras – le dijo con gracia. –Hola Portia – me saludo, regresando nuevamente su mirada a mí. –Hola Seren – le respondí sosteniéndole la mirada con firmeza, no podía demostrarle nervios o timidez, quería que viera que ya no me importaba, aunque no fuera en verdad, tenía que hacérselo creer. –¿Quién quiere beber? – preguntó con emoción Ángela. –¡Yo! – le dije pasándole mi vaso. –Vaya, vaya señorita Anderson –me dijo con gracia. –Cállate y sírveme – le exigí con una sonrisa. Seren tomo asiento al lado de Ángela, al otro extremo de la mesa quedando en frente, y durante un largo rato note su mirada sobre mí, pero gracias a que el alcohol estaba haciendo efecto no me importaba en lo absoluto, al contrario, sentía un poco de satisfacción el darme cuenta de eso, parecía ser que no era invisible para la sexy y candente Seren Harris, pues toda su atención estaba puesta en mí, y parecía no tener intenciones de ocultarlo, porque hasta cuando me levantaba para ir al baño sentía su mirada seguirme. El baño estaba un poco lleno de muchas de mis ex compañeras del equipo de porristas, por lo que converse un rato con ellas y luego entre a un cubículo vacío para orinar y al salir me encontré de frente con alguien que casi hace que mi corazón se detuviera. –¿Estas bien? – me preguntó muy cerca de mí. –Si – le respondí tragando grueso, haciéndome a un lado para ir en dirección al lavamanos. –Ahora tomas alcohol – me dijo de espaldas a mí. –Lo hago de manera ocasional, por algún motivo en especial – le dije, mientras secaba mis manos. –¿Y qué motivo en especial tienes ahora? – me preguntó detrás de mí, pero esta vez muy cerca. Casi podía sentir su cuerpo rosarse con el mío, me quede inmóvil sin saber qué hacer. –El reencuentro con mis amigos de la escuela – le respondí girando mi rostro, quedando muy cerca al de ella. Su mirada pasaba de mis ojos a mis labios, y yo no podía creer que estuviera haciendo eso. –Sigues estando igual de hermosa, como esa primera vez que te vi, nunca había visto una chica tan bella como tú. Sentí una punzada en mi interior, era dolor y rabia, ¿Cómo era capaz de hacer eso?, hacer como si nada hubiese pasado entre nosotras e intentar coquetear conmigo, ¿pensaría que se me habia olvidado todo?, pues no, esas heridas aún seguían abiertas y lo que lograba con su actitud de f**k girl era hacer que sangraran más. –¿Qué demonios tratas de hacer? – le pregunte de mala manera–, crees que tu actitud de chica mala, de la más ardiente de todas ¿va a causar algo en mí? Ja,ja,ja,a –solté una carcajada con ironía, su rostro habia cambiado completamente, paso de tener una sonrisa pícara a mirarme con seriedad –, lo siento Harris, tu no causas absolutamente nada en mí, así que muévete, quiero volver con mis amigas y estas metida en mi camino – le exigí, con una sonrisa maliciosa. Su rostro ahora denotaba molestia, pero no atino palabra alguna, se hizo a un lado y me dejo el camino libre, yo simplemente me dirigí a la salida y luego me encaminé a la mesa en donde estaban las chicas. –¿Todo bien? – me preguntó Ángela. -Excelente – le respondí con una sonrisa de medio lado, mientras me daba un sorbo largo de mi trago. Si Seren Harris pensaba que podía volver e intentar algo conmigo, estaba muy equivocada, la vieja Portia Anderson estaba de regreso.                    
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