Capítulo 6
Narra Portia
Ahora que había escuchado decir a Jane que Seren estaba en la ciudad mis inseguridades empezaban a tomarme, eso quería decir que estaría presente en el reencuentro, que la tendría muy cerca de mi pues compartíamos las mismas amistades cercanas, necesitaba un té en ese momento para poder aminorar los nervios.
Baje a la cocina a prepararme algo para poder dormir, daba vueltas y vueltas en la cama y no lograba entrar a los brazos de Morfeo.
– ¿Insomnio ustedes también? – les pregunte a mi hermano y mi cuñada, quienes también estaban en la cocina preparándose un té.
–Jane está en sus días y se siente mal – me respondió Ander sirviendo el té.
Mire a Jane y efectivamente la chica tenía una expresión de dolor en su rostro.
–Es horrible ser mujer, ¿cierto?
Ella me afirmo con la cabeza y una adolorida sonrisa.
–¿Qué tal llevas la noticia de que Seren está aquí? – me preguntó Ander, sirviéndome un poco de té.
–¿Cómo se supone que debo llevarlo? – trate de parecer desinteresada, como que si el tema no me removía cosas por dentro.
–¿Lograste olvidarla? – me preguntó mi cuñada.
–Sí, todo está en el pasado, éramos unas niñas inmaduras.
–Unas niñas inmaduras que se iban a casar y vivieron juntas durante un año – comento Ander con gracia.
–Pero ahora han crecido, han madurado, no hay posibilidad de …
Se detuvo, pero entendí automáticamente a que se refería.
–No, y por favor no me toquen el tema más – les exigí con seriedad.
El tema con esos dos quedo ahí, tomé mi taza de té y pude, aunque fue un poco difícil, conciliar el sueño, esa noche antes de quedarme dormida lo último que quedo en mi mente fueron esos ojos verdes que tanto daño me hicieron.
Tenía la costumbre de levantarme temprano, darme una ducha, tomarme una taza de café sin azúcar y salir a correr un poco, era como un antídoto, como una medicina a mi cabeza llena de ideas pesadas; me gustaba sentir el aire golpear mi rostro, ambientar todo a mi alrededor con alguna música motivacional, que los rayos del sol iluminaran mi piel, aunque particularmente ese día si no me protegía podría quemarme, así que tome una gorra de mi hermano Ander, me hice una cola alta y me dispuse a darle una dosis de cardio a mi cuerpo.
La gorra de Ander me quedaba un poco suelta y en ocasiones me impedía mirar bien al frente, aunque mis pasos no iban tan rápidos sentí como mi cuerpo chocaba con alguien al frente, logrando esta acción que cayera al piso, parecía que me había estampado contra un muro, mis audífonos salieron regados un poco cerca de mí, los tome rápidamente y fue en ese momento en que mi vida dio un giro inesperado, aunque sabía que ella estaba en la ciudad, jamás pensé que me la encontraría en ese lugar y mucho menos en esa situación, su mirada estaba puesta en mí y pude darme cuenta que lo que todos decían era verdad, ella no era la misma Seren de hace tres años, esa de la que me enamore, su mirada era diferente, su estilo también lo era, su físico le hacía ver como una chica mayor, claramente le sentaba muy bien, tenía un cuerpo escultural, se notaba que había trabajado mucho en él, llevaba un arete en la nariz, muy delgado y pequeño, cosa que le hacía ver extremadamente sexy, al igual que un piercing en su ombligo, en donde se denotaba un trabajado y tonificado abdomen, su cabello iba amarrado en una cola alta, estaba liso y su color era de un tono más claro, su cara estaba un poco más perfilada y llevaba pequeños tatuajes en sus brazos y por los costados de su abdomen, Dios mío esta Seren Harris podría quitarle al aliento a quien quisiera, y en eso me está incluyendo.
Nuestra conversación fue bastante rápida, algo muy casual, yo tenía que irme pues sentía que mis nervios iban a traicionarme en cualquier momento, aunque trataba de parecer normal se me estaba dificultando al extremo, y es que hasta su forma de hablar y de expresarse era diferente, Seren antes era muy tímida y delicada, esta chica nueva tenía una mirada muy profunda, una mirada intimidante, una mirada que costaba sostenerla.
Antes de irme quedamos en que nos veríamos esta noche en el reencuentro, ella me afirmo con su cabeza y me regalo una hermosa sonrisa que me cautivo completamente, nos despedimos y me encamine en dirección contraria, pero justo a unos metros me detuve, me gire para mirarla y para mi mala suerte ella seguía ahí, de pie observándome, en ese momento pedí al universo que la tierra me tragara, y sin medir más tome mi camino nuevamente, esta vez sin voltear atrás.
Estaba tan nerviosa que al tratar de encender el auto mis manos temblaban y las llaves se me resbalaban, pegue mi frente del volante respirando profundamente para poder drenar mis emociones, jamás pensé que volver a ver a Seren Harris me fuera afectar tanto; se me estaba convirtiendo en una tortura su imagen, no podía sacarla de mi mente, de pensar en lo hermosa que estaba ahora.
–¡Maldita sea! – exclame, dándole un golpe al volante.
Me había costado tanto aprender a vivir solo con su recuerdo en mi mente, aprender hacer un lado el dolor, porque decir que no lo sentía, era mentir, todos estos años recordarla significaba sentir una punzada en mi pecho, yo conocí el amor con ella, aprendí amar por ella, hice cosas que jamás pensé hacer por alguien, ella me cambio y me enseño que la vida es más brillante cuando alguien que te ama de verdad te toma de la mano, pero lo que nunca me enseño fue a olvidarla.
No podía sencillamente permitir que su presencia nuevamente en mi vida me afectara, no debía permitirlo, tampoco olvidar porque era que estábamos así, ella había jugado conmigo, me traiciono y me engaño mientras me juraba amor eterno, mientras me entregaba un anillo de compromiso, cada vez que pensara en Seren Harris debía también pensar en las noches eternas que pase derramando lágrimas de dolor por ella, esa sería mi fuerza necesaria para poder olvidarla de una vez por todas.
No era una chica rencorosa, no la odiaba, y tampoco tenía intenciones de vengarme por lo que me hizo, pero no estaba demás darle una cucharada de su propia medicina, que ni por su mente pasara que conmigo podría intentar algo nuevamente, haría indirectamente que Seren Harris se odiara así misma por haberme perdido.