Cuando le pedí a Emilio que se quedara, asintió, ambos suspiramos y él se fue a la recamara y yo me vine a la oficina. No puedo dormir, y lo mejor que puedo hacer en este momento es ocupar mi mente en el trabajo, planeando mis siguientes pasos. Aún no puedo creer lo que hizo Diego. No puedo creer que se atreviera a meterse entre Emilio y yo. ¿Qué clase de amigo fue todo este tiempo? Después de todo lo que he hecho por él: los negocios, inversiones, préstamos. Lo dejaba usar Pambro como su banco personal porque lo tenía en alta estima, obviamente fue un error. Nuestra amistad no es más que una mentira, un error que pienso remediar lo antes posible. – Bella – la voz de Emilio me saca de lo estaba haciendo. Volteo a la puerta de la oficina para verlo recargado en el marco de esta vistiend

