Un escalofrío baja por mi columna cuando voy a responder la llamada, mi corazón se acelera en mi pecho y mis manos comienzan a temblar. – Pequeña, ya salí de la reunión, ¿Quieres que te alcance en la oficina o prefieres que te espere en casa? – Pregunta Emilio ni bien respondo el teléfono. Suspiro aliviada al saber que está bien. – Hola cariño, ve a casa, yo aún tengo una situación que resolver aquí, no me puedo distraer – le digo con un tono de voz que ni yo me reconozco. – ¿Pasó algo? Te escucho cansada. – Comenta. – Sí, surgieron algunos problemas, pero estamos trabajando en eso. – ¿Eugenio está contigo? – Sí, estoy con él. Espero que haga uso de su cerebro mágico y podamos terminar esto cuanto antes. – Está bien, te espero en casa para cenar entonces, te amo – Yo también te am

