Capítulo 5 Gokstad, 915 d. C. Era un caluroso día de junio. Ulfr y Thorald, quinceañeros, se preparaban para su entrada en el mundo de los adultos. Todos se estaban tomando muchas molestias con los preparativos de la fiesta, a la cual también estaban invitados los familiares del clan de Thorald. En el aire ya podía apreciarse el olor de la carne que se estaba asando: el rey Olaf había ordenado cazar dos enormes jabalíes para la ocasión. Se estaban poniendo las cotas de malla cuando escucharon cómo Olaf saludaba calurosamente a alguien. —¡Bienvenido, amigo mío! —¡Olaf! —respondió la voz grave de un hombre. Thorald reconoció aquella voz de inmediato y salió corriendo. —¡Padre! ¡Has vuelto! —exclamó con gran alegría. —¡Hijo mío, no me habría perdido un día tan importante por nada de

