Capítulo 6 Al día siguiente, Olaf convocó en la smidhja, el taller donde se llevaban a cabo todas las actividades artesanales, al viejo Svend, su hombre de confianza. —Con mi partida, mi mujer necesitará ayudar para llevar la granja. Tú te encargarás de ayudarla y, sobre todo, deberás velar por la seguridad de mi familia —le dijo en tono solemne. —Podéis contar conmigo —respondió el viejo Svend, inclinando la cabeza en señal de devoción. —¡Lo sé muy bien! —declaró Olaf, abriendo la puerta que conducía a otra sala. Es por ello que te encomiendo una labor tan importante. —Los dos hombres entraron. En las paredes de la sala había escudos, arcos, lanzas y yelmos colgados, y sobre el suelo de tierra apisonada, numerosas cajas de madera—. Tendrás a tu disposición hombres y armas de sobra —le

