Rodrigo Montalbán sentía que el calor lo sofocaba aún más, no podía despegar la vista de la rubia recién salida de la alberca sonriéndole. Esa mujer estaba loca metiéndose a la piscina, miró un momento a su madre que parecía sorprendida, antes de voltear su vista hacia la rubia que parecía con intención de seguir en la piscina.
— Espero que estén disfrutando la vista — habló Rodrigo sin mirar a sus primos — Porque solo eso tendrán, ella es mía.
El castaño camino seguro hacia donde Natalie se encontraba.
— ¿Que se supone que haces? — dijo entre dientes forzando una sonrisa — Las piscinas no son para bañarse.
— ¿A no? Diablos toda mi vida me han mentido — dijo con un tono de sarcasmo mirando al castaño.
— ¿Jessica no te explico?.
— Ha mencionado algo acerca de que nadie sabe divertirse.
Rodrigo la miró de mal modo mientras ella se reía.
— Vamos Rodrigo, solo es agua, métete conmigo.
— Por supuesto que no, además no volverás a entrar al agua.
— ¿A no?.
— Toda mi familia te está viendo.
— Dirás que toda tu familia masculina me está viendo.
— Natalie — siguió hablando entre dientes el castaño aun forzando la sonrisa, pero un instante después la rubia ya se encontraba de nueva cuenta dentro de la piscina sonriendo.
El castaño miró de reojo a su hermano que le sonreía alzando su vaso hacia él, por otro lado Zack y Teo Sandler parecían querer devorar a la rubia ahí mismo, Rodrigo se dijo a sí mismo que no eran celos cuando se quitó la playera para adentrarse a la piscina, solo tenía que actuar como un novio protector. Nado hacia donde la rubia se encontraba, desde que la había visto llegar con ese diminuto traje de baño, había deseado hacerla suya, pero tenía que controlarse ser el caballero que su madre pensaba que había criado, tratando con respeto a la mujer que sería su esposa.
— Así que…Rodrigo Montalbán no le teme al agua — dijo sonriendo Natalie mientras enredaba sus brazos en los hombros del castaño que la miraba con el ceño fruncido.
— ¿Qué haces?.
— Creí que querías besarme — dijo la rubia con un puchero — Pero si no quieres…
Rodrigo la aprisionó en sus brazos contra su cuerpo antes de que se alejara.
— No me provoques rubia.
Natalie sonrió de lado antes de atrapar los labios del castaño con los de ella, estaba muy consciente de que toda la familia del castaño veía el espectáculo, pero en realidad no era de su interés, tal vez pensaran que por su falta de buen juicio al final no debía casarse con el castaño y eso le vendría como anillo al dedo, se alejó de Rodrigo cuando sintió que este se ponía demasiado efusivo, el castaño la miró con desconcierto.
— Es una fiesta de niños “Rodri” — dijo con burla antes de nadar lejos de él, caminó hacia donde Jessica y Melinda la miraban con sorpresa.
— Pues alabada reina Natalie — dijo Jessica alzando su copa hacia ella — Has logrado en mi primo lo imposible.
— ¿Que se supone que significa eso ? — dijo la rubia sonriendo mientras se colocaba de nuevo el Kimono.
— Significa cariño — habló Melinda — Que uno de los solteros Montalbán ha obtenido su trono, proclamando a su nueva reina.
— Sigo sin entender.
Jessica suspiró.
— Grace Janner era la reina de los Montalbán, la que hacía que esos tres hombres que ves allá, hicieran lo que ella dijera, una cosa te digo mi tía jamás debió imaginar que la futura esposa de su único hijo, tuviera tanto control sobre él.
— Rodrigo jamás le dejará de hacer caso a su madre — dijo la rubia sonriendo.
— ¿Ah no? Tan solo mira.
Jessica señaló con su vaso hacia donde un castaño molesto parecía estar en una conversación unilateral con su madre, de repente Rodrigo se giró hacia Natalie que tragó en seco, antes de verlo avanzar hacia ella dejando con la palabra en la boca a la matriarca Montalbán.
— Cambiate, nos iremos ya.
— Pero, acabamos de llegar.
— Natalie, no discutas conmigo, vete a cambiar.
Para cuando Natalie volvió a donde el castaño la esperaba, todo el ambiente había vuelto a relajarse, era como si la presencia de Rodrigo y su madre en la misma habitación los obligará a comportarse.
— Listo — dijo la rubia llegando con Rodrigo, que permanecía serio a un lado de sus padres.
— Bien, nos retiramos madre — dijo el castaño tomando la mano de la rubia — Mañana Natalie tiene universidad, lo más prudente es llevarla a su casa temprano.
— Bien, pero Natalie cielo el día miércoles comenzaremos a ver los lugares para la ceremonia, Rodrigo irá por ti a la universidad, los espero sin falta.
La rubia la miró, para después mirar a Rodrigo.
— Aun no terminamos el proyecto del aeropuerto normalmente termino hasta las seis.
— No te preocupes cielo — dijo Grace con una sonrisa — Rodrigo esperará el tiempo suficiente hasta que te desocupes, ¿no es así hijo?.
El castaño asintió, por lo que a la rubia no le quedó más remedio que sonreír, terminaron de despedirse antes de subir al deportivo de Rodrigo.
— ¿Discutiste con tu madre? — dijo Natalie una vez que agarraron la carretera ahora con el atardecer acompañándolos.
— Nunca discuto con ella, eso sería una falta de respeto Natalie.
— Pero te vi molesto.
Rodrigo sonrió de lado sin quitar la vista del camino.
— Por supuesto que estaba molesto, mi prometida se había metido a la piscina frente a toda mi familia para después hacer que yo me metiera tras ella, me besó dejándome caliente, después de eso tuve que pedir disculpas a mis padres por su comportamiento.
— Bueno — dijo Natalie sonriendo disimuladamente y mirando por la ventana — Tu prometida parece ser una chica divertida, la fiesta parecía un funeral.
— Eso…puede ser un poco cierto.
Rodrigo sonrió al distinguir la pequeña sonrisa en el rostro de Natalie, ahora que todo el embrollo había pasado la cara de su madre no había tenido precio al verlo salir de la piscina, recordó un poco de su infancia donde solía hacer lo que quería sin tener que ocultarse, escoger lo que le hacía feliz, aunque después todo ello le fue arrebatado y había tenido que luchar por conseguir la libertad.
— ¡Rodrigo!.
Instantes después del grito de la rubia, el castaño había pisado a fondo el freno una camioneta se había colocado frente a ellos impidiendo el paso.
— ¿Nos van a secuestrar? — dijo asustada Natalie.
Rodrigo suspiró.
— Por supuesto que no, pero hazme un favor y no salgas del carro, nos iremos en un momento.
— ¿A dónde vas?.
Pero Natalie no obtuvo respuesta, vio como el castaño para encontrarse con un hombre ataviado en un traje oscuro. ¿Qué demonios estaba pasando? se preguntó la rubia en su mente cuando Rodrigo Montalbán saludo de mano a aquel extraño.
Igor Petrov era un hombre de negocios y solo eso le importaba, había llegado a la ciudad para reunirse exclusivamente con su nueva adquisición el joven heredero Rodrigo Montalbán, sin importar donde estuviera él lo localizaría, era su forma de mantener el control sobre todos aquellos que se habían unido a él, así se aseguraba que si uno quería traicionarlo, bueno lo más seguro es que no vivirían más de cinco minutos.
— Rodrigo Montalbán — dijo Igor con su acento marcado, mientras tomaba la mano del castaño como saludo.
— Igor, no era necesario esta redada con solo llamarme bastaba.
El hombre mayor se quitó los lentes de sol mirando fijamente al castaño.
— Pero hombre, si he venido a felicitarte, ¿Te vas a casar muy pronto no es así?.
Rodrigo tenso su mandíbula, odiaba como Igor se inmiscuye tanto en su vida privada, ese hombre era de armas tomar, pero le había necesitado cuando se le ocurrió aquella idea de los dulces hace poco más de tres años y desde entonces se había vuelto socios, claro que Igor Petrov era considerado el líder de todos, pero eso, cambiaría muy pronto.
— Gracias, supongo que has venido a ver como vamos con el negocio.
— Correcto muchacho.
— Bien, te veré en el club después de dejar a mi prometida en casa.
Igor frunció el ceño mirando hacia el deportivo donde una curiosa Natalie miraba aquella escena de manera atenta.
— Tu prometida pronto formará parte de esta familia también, llevala al club.
— No, ella se queda fuera de todo.
— Le debiste advertir cuando aceptó casarse contigo, salir de esta familia solo es con los pies por delante Rodrigo.
— He dicho que ella se queda fuera Igor.
El hombre mayor levantó una ceja, antes de soltar una carcajada, colocó una mano en el hombro del castaño que lo miraba serio.
— Creo que a Iván le encantará llevar a tu preciosa prometida a su casa entonces, ¿nunca te ha molestado compartir o si?.
Rodrigo se tensó, en algún momento como bien Igor decía no le había molestado compartir alguna mujer con ellos, pero con Natalie, de tan solo pensarlo le hervía la sangre, el castaño se safo del agarre de Igor para mirarlo de manera retadora, a pesar de que Rodrigo era más alto que el hombre frente a él, no podía evitar sentir que el aura que emanaba el ruso simplemente era para que todos le temieran.
— Tu ganas Igor, iremos al club.
— Me parece estupendo tu cambio de opinión — dijo con lo que Rodrigo consideró una falsa alegría por parte del ruso — Muchachos, vámonos que hoy tenemos fiesta.
Rodrigo observó a los empleados de Igor como subían de nuevo a la camioneta.
— Tu por delante querido amigo —dijo Igor palmeando la espalda del castaño antes de que este se subiera de nuevo al deportivo.
Natalie miró el nerviosismo de Rodrigo cuando éste encendió de nuevo el carro.
— ¿Quién es él?.
— Un socio, nos ha invitado a pasar el rato con él, se ha enterado de nuestro compromiso.
— ¿Nos?.
— Si Natalie, iremos con él y después te llevaré a tu casa.
— No quiero, no me da buena espina.
El castaño la miró un segundo antes de volver a fijar la vista en la carretera, podía ver a través del retrovisor lo cerca que estaba la camioneta de Igor, el hombre no se tentará el corazón si él cometía un error, tenía que ser cauteloso como hasta ahora si pretendía quedarse con el trono del ruso, dentro de poco Rodrigo Montalbán subiría al poder y nadie lo controlaría.
— No importa lo que deseas ahora Natalie, iremos con Igor solo un momento y después te llevaré a casa.
— El trato era solo con tu familia Rodrigo, no quiero seguir fingiendo ahora.
— Escucha con atención chula, te meterás en el papel de prometida y no harás preguntas, no hablaras, no te moveras si no es por medio de una orden mía ¿entiendes? Porque de lo contrario Igor se encargará de que ni tú, ni yo veamos la luz del sol otra vez.
Natalie pasó saliva mirando horrorizada al castaño, ahora estaba más que segura que Rodrigo no era quien decía ser, con su familia era el típico hijo de mami, educado, con presencia, sano y atractivo, pero el que ella había conocido esa noche, el hombre que le había hecho probar esa droga, el que lucía su cuello lleno de oro, el que tenía trato con aquella gente que tenia mas pinta de matones que otra cosa, estaba segura que esa era la verdadera esencia de Rodrigo Montalban.