Natalie disfrutaba el viento en su rostro mientras iban camino hacia donde Rodrigo había llamado la finca Sandler, el camino por la costa era el más rápido y a la vez te daba un increíble vista del inmenso mar.
— ¿Dónde estuviste?.
La rubia frunció el ceño aun con la vista en el mar, pretendiendo que no había escuchado al castaño, no quería entablar una conversación, no ahora que aún continuaba en un estado de paz.
— Natalie…
— ¿Qué le has dicho a mi padre?.
— ¿Estuviste con él todo el fin de semana?.
— Rodrigo, no quiero que vuelvas a hablar con mi padre a solas.
Por un instante sus ojos se cruzaron hasta que el castaño volvió la vista de nuevo a la carretera.
— No me gusta que salgas con él, aunque sean amigos.
El castaño escuchó la risa proveniente de la rubia haciendo que frunciera el ceño.
— Como si tú, pudieras prohibirme algo.
— No te lo he prohibido chula, solo he dicho que no me gusta y en vista de que soy tu prometido, deberías considerarlo.
— Sabes que esto es una mentira, un juego que has creado para con tu familia y la mía.
Rodrigo chasqueó la lengua, era consciente de que todo era una mentira, pero cuando Natalie lo decía con aquellas palabras, una sensación desagradable recorría su estómago.
— ¿Entonces lo seguirás viendo?.
— Sí.
— Bien, pero mientras esta farsa duré no podrás acostarte con nadie.
Natalie permaneció incrédula unos segundos antes de volver a hablar.
— No es mi prioridad en estos momentos, pero tengo que preguntar ¿porque no podría hacerlo?.
— Porque hay un trato y no me puedo arriesgar a que la prensa te vea con alguien más.
— Pero tú tienes a Simone.
— Yo soy discreto con mi privacidad y ella es diferente.
La rubia lo miraba molesta.
— ¿En qué sentido?.
— Ella será mi esposa, tiene el derecho de estar conmigo.
— Que bueno que lo menciones porque eso me lleva a seguir insistiendo en porque tenemos que fingir todavía si claramente Simone estaría más que agradecida de salir a la luz.
— Ya te lo dije Natalie, mi madre tiene otros pensamientos.
— Le tienes miedo.
Natalie sonrió al ver como el castaño se tensaba con la mirada fija en la carretera.
— Es respeto chula.
— Llamalo como quieras, el niño de mami le tiene miedo a que lo conozca en realidad.
El resto del camino ninguno de los dos habló, así que cuando la fachada de aquella finca se impuso ante ellos, la rubia no pudo evitar soltar un chillido de emoción, nunca había estado en un lugar tan sorprendente, tan solo de ingresar un extenso jardín completamente verde los recibía, había gente que Natalie desconocía pero el castaño les saludaba con la cabeza, un enorme castillo con pequeñas pelotas de colores estaba del lado derecho, debía de haber unos diez niños con sus respectivas niñeras, para la joven rubia era extraño que nadie estuviera en la enorme piscina si claramente la mayoría vestía para la ocasión. Rodrigo no pudo evitar una leve sonrisa al ver la emoción de Natalie, para lo que él era algo sin importancia para ella era todo un mundo nuevo, tomó su mano entrelazando con la de ella.
— ¿Qué haces? — dijo mirando sus manos.
— Es momento de actuar chula.
— Cierto — dijo con derrota mientras eran recibidos por los empleados de Zack Sandler cuando llegaron a donde estaban las mesas destinadas a la familia.
Grace Janner observó a su hijo entrar de la mano con Natalie, le había llamado pidiendo que los disculpara por el retraso, el padre de la rubia había tenido un inconveniente.
— Madre — dijo en forma de saludo el castaño cuando llegó junto a la mujer mayor.
— Señora Grace ¿cómo está?.
— Feliz de verlos de nuevo cielo — dijo saludando con un beso a la rubia — ¿Tu padre sigue mejor?.
Ella pareció confundida antes de que el castaño interviniera.
— Si madre, el señor Marco se encuentra mejor, es por eso que hemos podido llegar no tan tarde.
Natalie forzó una sonrisa, comprendiendo la mentira del castaño ¿este hombre nunca se cansaba de mentir?. Pero la rubia no pudo pensar en eso porque Jessica Sandler se había acercado con una sonrisa y una margarita en su mano.
— Natalie, es increíble volver a verte, te ves estupenda pero ¿Rodri no te dijo que trajeras tu traje de baño?.
— ¿Para qué? — dijo la rubia confundida.
— Cielo, esto es una “Party Wash”.
— ¿Party Wash? — insistió la rubia sin comprender, ¿era una frase inventada de ricos? porque estaba segura que no se le llamaba así.
Jessica rodó los ojos.
— Una fiesta con albercas.
— No es necesario venir con traje de baño si no te meteras a la piscina — dijo Rodrigo mirando a través de sus gafas negras con fastidio a su prima.
— Que aburrido eres primo — dijo la joven Sandler mientras tomaba la mano libre de la rubia — Vamos Natalie, estoy segura que debe haber algún traje que te quedará de maravilla.
— Oh, bueno…de hecho yo no…
— Solo es un traje — insistió Jessica arrastrando a la rubia que miraba con ojos suplicantes al castaño que parecía mirarla con burla.
Zack Sandler miró donde su primo recién había llegado, suponía que no vendría, Rodrigo no era de llegar tarde a los eventos.
— ¿También te sorprende su llegada? — Jafar sonrió, estaba seguro que para su hermano mantener un control sobre la rubia estaba siendo insufrible y eso le divertía bastante.
— Supongo que el estar enamorado ha cambiado completamente su ritmo.
— ¿De verdad crees que mi hermano está enamorado?.
— ¿Tú no? — dijo Zack con curiosidad girándose a ver a su primo.
— Admito que Natalie es bastante atractiva, además que su carisma es sensacional pero justamente por el hecho de ser tan diferente a mi hermano, dudo que algo más allá de su relación física pueda haber sentimientos.
— No sé Jafar, Rodrigo actúa diferente a su lado.
— Quizá sea porque Natalie es la única mujer aparte de su madre quien logra hacerlo perder el control.
— ¿De verdad crees eso?.
Jafar sonrió al ver a su hermano caminar hacia ellos.
— Solo tienes que observarlos Zacky y verás, lo mismo que yo.
Rodrigo frunció el ceño mientras tomaba asiento a un lado de su hermano.
— Hermanito bienvenido ¿un trago? — dijo Jafar mientras le tendía un vaso de whisky.
— No se porque la sorpresa Jafar, si prometo algo lo cumplo.
— Sabes que pienso Rodriguito, si ya vivías con tu prometida porque ahora están nuevamente separados, ¿no debería ella vivir en el hotel?.
El castaño lo miró con interés dando un pequeño sorbo a la bebida.
— Su padre ha estado enfermo.
— Si, pero…viven en la misma ciudad, además en menos de dos meses se van a casar ¿te irás a vivir a su casa para cuidar a su padre?.
— Por supuesto que no.
— Jafar tiene razón — intervino Zack — Creeme primo, yo he estado casado y lo mejor es vivir solos.
— ¿Y te funciono? — dijo con burla el castaño — Porque tu ex esposa está viajando al otro lado del mundo con su nuevo amante, según sé.
Zack sonrió de manera forzada guardando silencio de nueva cuenta.
— Lo que pienso — habló nuevamente Jafar — Es que la linda Natalie se ha retractado de casarse contigo y con justa razón, después de todo tu amiga Simone sí que está hospedada en el hotel.
Rodrigo miró a su hermano con gran molestia.
— ¿De qué mierda hablas Jafar?.
— ¿Crees que no he visto a la sexy pelirroja pasear de tu brazo en el hotel? Muy discreto no eres hermanito.
El castaño escuchó la risa de Zack.
— Pero qué oculto te lo tenías Rodriguito.
— No sé de qué carajo hablan.
— Por favor — dijo Zack acercándose lo suficiente al castaño — Nieganos que entre tu y la extraña pelirroja que menciona Jafar no ha ocurrido nada.
— Por supuesto que no ha ocurrido nada — dijo a la defensiva el castaño.
— ¿Entonces porque Natalie no vive en el hotel? — insistió Jafar, estaba por sacar de quicio a Rodrigo, lo sabía, sabía que su hermano explotaría en cualquier momento.
— No es de tu incumbencia Jafar.
Rodrigo se levantó irritado dispuesto a alejarse de Jafar pero la inoportuna llegada de Teo Sandler palmeando su espalda.
— Pero parece que echas chispas Rodriguito — dijo con una sonrisa el joven Sandler.
— Está molesto porque le hemos descubierto su jueguito — soltó Zack en forma de burla.
— ¡Por supuesto que no!.
— Calma hombre, pareces demasiado frustrado si sabes a lo que me refiero — dijo con burla Teo mientras le guiñaba un ojo.
El castaño se tomó el cabello entre sus manos mientras respiraba profundamente, no podía descontrolarse seguramente era lo que Jafar quería, sonrió tranquilamente.
— Lo que creen que ocurra en mi vida es su problema, el control solamente lo tengo yo, además Jafar te prohibo hablarle a mi prometida si yo no estoy ahí.
— ¿Prohibir? — dijo el castaño mayor con burla — Mi cuñada me cae bastante bien, no tengo porque dejar de hablar con ella.
— No me provoques Jafar.
— ¿Que se supone que harás Rodrigo? Eres un niño, que nunca haría nada de lo que sus padres no consideran apropiado ¿no?.
Pero antes de que el castaño pudiera reclamar vio como Jessica entraba de nuevo al área de piscina seguida de una rubia sonriendo nerviosamente, a pesar de que un kimono cubria la mayor parte, el frente estaba abierto pudiendo apreciar perfectamente la silueta de la rubia cubierta por un bikini color n***o que resaltaba su figura.
— Pero que…— comenzó a hablar Rodrigo.
— Hermanito ahora veo porque tu obsesión.
Rodrigo dejó de prestar atención a lo que decían para fijar su mirada en la rubia, esa mujer le haría explotar.
Natalie sintió varias miradas sobre ella, pero solo una le interesaba, el castaño parecía tener una pelea interna entre echar chispas de coraje o bien dejar que la lujuria lo consumiera, la rubia sonrió al obtener el efecto deseado.
— Pues tenías razón Natalie — dijo Jessica a un lado de ella — El color n***o era el indicado.
— Lo sé.
— Pero vamos, dejemos que Rodri sufra un poco más, te presentaré a mi mejor amiga.
No es que Natalie tuviera muchas ganas de conocer a los altos círculos sociales que Jessica Sandler conocía, pero lo prefería a seguir fingiendo amor por el castaño. Las dos jóvenes llegaron a donde una joven de cabello oscuro sonreía a la madre de Jessica.
— Melinda — dijo la joven Jessica abrazando a la que la rubia supuso era su amiga — Ella es Natalie de León, la prometida de Rodrigo.
Natalie sonrió en forma de saludo, pero la mirada que la morena le dedicó parecía solo ser de burla.
— Así que es verdad, no puedo creer que Rodrigo haya sido atrapado por fin.
— Te lo dije Mel — dijo Jessica con una sonrisa — Pero tenias que comprobarlo tú misma.
— ¿Cómo lo atrapaste? — dijo con curiosidad la pelinegra ganándose una mirada de desconfianza por parte de la rubia — Vamos, Rodrigo es el hombre que jamás tendría dueña, creeme yo misma lo intente por años.
La rubia levantó una ceja inquisitivamente.
— Así que ¿conoces el pasado de mi prometido?.
— ¿Tú también?.
— Bueno, si no lo conociera jamás me casaría con él.
Melinda sonrió acercándose a la rubia que se mantenía firme.
— ¿Cómo estás segura que Rodrigo no buscaría divertirse por otro lado?.
Natalie sonrió de lado, no lo admitiría pero le había molestado el hecho de que Rodrigo se hubiera metido con aquella mujer que parecía modelo de pasarela.
— Porque puedo hacer que él haga lo que yo desee.
— Demuéstralo.
— Haré que Rodrigo se meta a la piscina — dijo Natalie con una sonrisa, recordó lo que el castaño le había dicho cuando recién llegaron, el hombre no tenía ninguna intención de meterse a la piscina.
Jessica soltó una risa negando con la cabeza.
— Imposible, nadie se mete a la piscina Natalie.
— ¿A qué te refieres? — dijo ella frunciendo el ceño.
— Es una party Wash cielo, ya sabes, la piscina está para que nos veamos bien en bikinis.
— ¿Quiere decir que no se divierten? — dijo la rubia con burla.
— Si, pero no en la piscina — dijo Melinda — Y estoy segura que primero se mete la señora Grace antes que Rodri.
— Bueno — dijo Natalie quitándose el kimono y soltando su cabello— Les aseguro que Rodri, se meterá por mi.
Dicho esto la joven rubia se giró caminando hacia la piscina, sabía que el castaño la estaba viendo así que cerró los ojos antes de arrojarse hacia la piscina en un clavado, Natalie sintió lo fresco del agua en su piel, sonrió internamente nadando hacia las escaleras, acomodo su cabello hacia atrás mientras el agua escurría de su cuerpo, cuando abrió los ojos varios pares de ojos oscuros se clavaron en ella, pero Natalie de León solo le sonrió a uno.