Era lunes por la mañana cuando Marco de León salió de su casa bastante confiado, hace dos días había sido contratado por Hernan Castillo el padre de Tala, como bien la joven había dicho no era un trabajo pesado, además era algo que le gustaba hacer y le pagaban por ello.
— Te cuidado papá — dijo Natalie acompañándolo a la puerta, ella pronto tendría clases también.
— Gracias hija, te veré en la tarde ¿revisarás lo de las prácticas nuevamente?.
— Lo haré papá — dijo con una sonrisa, ella dudaba que pudiera entrar al programa en ese instante pero no angustiaria más a su padre.
Natalie espero a que su padre se fuera antes de tomar su mochila y emprender camino a la universidad. El rechinido de llantas sobre el asfalto la sobresaltó, una motocicleta se había prácticamente atravesado en su camino.
— ¿Travis? — dijo cuando el hombre se quitó el casco sonriendo — Pero, ¿Como?.
— Renunciaste — dijo en tono acusatorio el joven.
— Si, yo…
— Te fuiste sin despedir.
— ¿Es un reclamo? — dijo la rubia con burla.
— ¿Vas a algún lado? — dijo el joven señalando la mochila.
— A la universidad.
— Te perdono si me dejas llevarte.
La rubia suspiró acercándose a su amigo mientras tomaba el casco que esté le ofrecía.
— Era demasiada presión para mí, caí enferma y tuve que renunciar.
— Vaya, y yo creí que era porque la máquina y tú nunca iban a ser una buena mancuerna.
— ¡Hey! — dijo Natalie subiendo a la moto — Ya habíamos empezado a llevarnos bien.
— Lo que digas rubia.
Llegar a Nova South en motocicleta había sido mucho más rápido y emocionante que en el viejo mustang. Natalie bajo entregando el casco a Travis que la miraba sonriente.
— Hoy es mi descanso ¿paso por ti para comer?.
— Podemos tomar un café, le prometí a mi padre comer con él.
— Un café entonces.
A Natalie le había sorprendido ver a Travis enfrente de su casa, desde que habían hablado esa noche se habían vuelto algo así como amigos, se acompañaban a cenar y pasaban el rato platicando mientras la rubia batallaba con la máquina. Había renunciado el mismo día que Rodrigo le dijo que lo hiciera, además gracias a Tala su padre tenía trabajo y él mismo había insistido en que también debía renunciar, así que solo había presentado la renuncia sin despedirse de nadie.
Jafar Montalbán miraba el atardecer mientras esperaba a que su hermano llegará, le había citado para platicar la situación con Natalie de León, el castaño mayor suponía que ya lo debía haber descubierto todo, había pasado una semana, ni siquiera la rubia podía ocultarse tanto tiempo de su hermano estaba seguro.
— ¿Jafar?.
El castaño se giró con el ceño fruncido hacia la pelirroja que tomaba asiento frente a él.
— Pensé que era Rodrigo quien me había citado — continuó hablando Simone ante la sorpresa del castaño mayor.
— No, él me citó — dijo el castaño con calma, su mente trabajaba a casa segundo cayendo en la conclusión de que podía ser una trampa, pero cuando se levantó Rodrigo Montalbán caminaba hacia ellos con una sonrisa torcida.
— ¿Vas a algún lado Jafar? — dijo el castaño menor tomando asiento a un lado de Simone que lo miraba nerviosa.
— ¿Por qué nos has citado a los dos?.
— Bueno, he estado pensando acerca de todo esta situación y Simone tiene razón, no es justo que venga desde Francia solo para estar escondiéndose en una habitación y como al aparecer mis padres estarán un tiempo acá, pensé en la mejor forma de que pueda estar libremente en el hotel.
La pelirroja se alegró tomando el brazo del castaño.
— Por fin te deshiciste de la meserita, ¿les dirás a tus padres que soy tu prometida?.
Rodrigo ensanchó aún más su sonrisa.
— Lamentablemente no Simone, mi madre ya ha seleccionado la decoración de la boda con Natalie, se me ha complicado bastante pero lo solucionaré.
— ¡Debes estar bromeando Rodrigo! — el castaño borró la sonrisa odiaba que le gritaran.
— Es necesario que te calmes Simone.
— ¡No! Se supone que la que tiene que planear la boda con tu madre soy yo — dijo la pelirroja comenzando a llamar la atención de los presentes — No esa maldita zorra, no se como sigues teniendo un trato con ella.
Jafar se removió incómodo, si Simone hablaba de más habría problemas.
— Simone — dijo lo más tranquilo posible — Rodrigo tiene razón, calma estás llamando la atención de los presentes.
Simone pareció reflexionar, volvió a tomar asiento aun permaneciendo molesta.
— Bien, como decía en vista de que llevas una amistad con mi hermano me parece correcto hacerlo publico, asi podras andar libremente en el hotel.
El castaño mayor frunció el ceño, pensaba usarlo de carnada con sus padres.
— Rodrigo eso no lo permitiré, no es justo para Simone — soltó Jafar molesto.
— No veo que Simone se queje, además hermano ya es muy tarde para decir no — dijo el castaño con una sonrisa mientras levantaba la mano saludando a alguien.
Jafar comenzó a sudar frío cuando Lauro Montalbán en compañía de su esposa se acercaron sonrientes.
— Padres — dijo Rodrigo levantandose moviendo la silla para que Grace Janner se sentará.
— ¿Quién eres tú jovencita?.
— Simone Malverde señora, mucho gusto de verdad estoy encantada de conocerla.
La pelirroja tomó de manera efusiva la mano que la mujer le tendió mirándola con la ceja levantada. Lauro Montalbán miró a sus dos hijos para después fijar su vista en la pelirroja.
— Señor Montalbán también es un placer.
— Un gusto señorita Malverde ¿A qué debemos el placer de conocerla?.
— Ella es amiga de Jafar padre — dijo Rodrigo volviendo a tomar asiento — Pero dejemos que él nos platique más.
Jafar sonrió de lado, reconocía que su hermano tenía agallas y se arriesgaba a que él dijera toda la verdad.
— Es una amiga de Francia padre, ha venido a pasar una temporada espero no les moleste.
— Por supuesto que no — dijo Lauro sorprendido — Es la primera vez que invitas a una amiga Jafar.
— Ella es…diferente, ya la conoceran.
— Oh pero ahora estamos muy interesados Jafar, además tenemos tiempo — dijo sonriendo Rodrigo sabía que su hermano era bastante bueno soltando la lengua pero cuando se trataba de encubrirse lo hacía fatal, además Simone estaba tan emocionada que conociendo a su madre se le haría una mujer bastante empalagosa, algo que sin duda detestaba. Había decidido su destino y estaba dispuesto a todo por él.
El café high life estaba ubicado cerca de la costa sur, Natalie junto con Travis habían llegado hace unos minutos después de un divertido paseo en motocicleta.
— Así que ¿Ingeniera eh?.
Natalie sonrió orgullosa.
— Dentro de muy poco ya podrás llamarme así.
— Vaya, además una muy humilde.
— El título me ha costado.
Travis asintió sonriendo, mientras observaba a la rubia tomar su café.
— Natalie, se que no llevamos mucho tiempo conociéndonos — hablo de manera nerviosa mientras jugaba con sus manos — Pero, me gustaría invitarte a salir.
— ¿A salir? — dijo sorprendida la rubia — Pues venimos a un café.
— No, o sea…invitarte a una cita romántica.
— Oh.
La rubia carraspeó nerviosa, ¿cómo le explicaba a Travis la extraña relación que llevaba con Rodrigo Montalbán? Podría darse la oportunidad de conocerlo, pero el castaño también había dicho que ya no habría trato por lo que no sabía a qué nuevo acuerdo llegaron.
— Por tu cara veo que estás a punto de mandarme a la zona de amigos.
— No, Travis no es…— bufó contrariada — Es solo, quiero terminar mi carrera, no tengo cabeza para nada más.
Travis sonrió tomando la mano de la rubia.
— Solo una cita, no es un gran compromiso.
— ¿Una cita?.
— Solo una, lo prometo.
Natalie sonrió mordiendo su labio inferior, hace años que no tenía una cita, normalmente era como había pasado con Rodrigo una noche y se acabó.Claro que aún no se deshacía de su última noche.
— Está bien Travis, vamos a una cita.
— Pasaré por ti mañana después de la universidad.
— ¿Tan rápido?.
— Si no te doy chance de pensarlo, no sabrás cuando te enamores de mi.
— Vaya — dijo riendo.
— Ya es hora de irse, te llevaré a tu casa.
Travis extendió la mano hacia la rubia que tomó con gusto, resultó ser que Travis era un buen hombre, además de caballeroso, le divertía tanto estar con él que no había sentido el tiempo, le agradaba poder despejarse de todo a su alrededor.
Mientras los dos jóvenes subían a la motocicleta, cerca de ahí un hombre veía la escena suspirando, se le había encomendado seguir a Natalie de León en todo momento, se había llevado una sorpresa al verla tan cerca de ese hombre estaba seguro que la escena no le gustaría nada a Rodrigo Montalbán, pero eso no era su problema aunque seguramente para su jefe sería una información valiosa, tenían que encontrar la forma en que Rodrigo Montalbán se arrepintiera de haber vuelto en contra a varios socios del jefe y qué mejor manera de pegarle en donde Igor Petrov sabía que era lo más doloroso para el castaño, en su querida prometida.
— Un pena, que tan hermosa mujer termine con una suerte como la que le están labrando.
El hombre sonrió de manera siniestra mientras guardaba la cámara con la que había sacado evidencia.
— Pronto vendrá tu fin Rodrigo Montalbán.