Sus manos recorrieron su cuerpo con ternura y un poco de timidez, por lo que ella sentía que el corazón le saldría del pecho en cualquier momento. Los recuerdos de su primera vez con él la invadieron de repente, la misma sensación de timidez y temor recorrían su piel, puesto que tenían mucho tiempo sin acción. El beso se hizo más intenso y las caricias menos tímidas y más atrevidas. El momento era chispeante y delicioso. De repente se oyeron sonidos en la puerta. —¡Mami, ábreme! Tengo miedo —era su pequeña niña, siempre que veía una película de terror tenía pesadillas. Álex saltó de la cama y abrió la puerta, entonces cargó a la pequeña con delicadeza. —¿Otra vez viendo películas de terror? Kathy no entiende que eres muy pequeña para ese tipo de películas —refunfuñó por la irresponsa

