Mamá invita a Dumah a pasar.
-Hola hijo ¿Solo tú cenarás con nosotras?
-Si señora, vivo sólo. Ayer no tuve la oportunidad de decírselo.
Me mira esperando que intervenga.
Respiro profundo.
-Me alegra que hayas aceptado la invitación, porque no pasamos a la sala.
Los tres nos dirigimos a la sala. Nos sentamos, mamá le hace preguntas sobre la mudanza que Dumah responde con educación. Después de un tiempo de charla trivial, mi mamá nos deja solos con la excusa de preparar unas bebidas.
La tensión en el ambiente es muy fuerte. Dumah no dice nada, se mantiene tranquilo, mientras que yo soy un manojo de nervios.
Ya que no he dicho prácticamente nada desde que llegó, me armo de valor para preguntarle sobre el día que nos conocimos.
-Recuerdas el día que nos topamos cuando salía del baño. Fue en tu primer día de clases.
-Lo recuerdo - dice tras un segundo de silencio.
-Cuando te fuiste me llamaste por mi nombre ¿cómo lo sabías?
Se inclina ligeramente hacia delante.
-Si no recuerdo mal, saliste de la clase precipitadamente y tu amiga, la chica castaña salió detrás de ti llamándote “Ámbar”. Lo recordé cuando te vi, por eso te llamé por tu nombre.
Me sonrojo inmediatamente. Me imaginé mil situaciones y nunca pensé en la respuesta más obvia.
-Perdón si lo sentiste como una acusación.
-No hay problema. Me gusta tú nombre - añade con una sonrisa.
Mi mamá elige ese momento para entrar. Deja las bebidas en la mesa y se sienta con nosotros. Después de más charla pasamos al comedor.
Ayudo a mi mamá a servir la cena y comenzamos a comer. Dumah es una persona muy interesante, su conversación es fluida y entretenida, por eso, la incomodidad que sentía se desvanece lentamente. Suena el teléfono y mi mamá se excusa para tomar la llamada.
Nos quedamos solos.
- ¿Te gusta la carrera? - le pregunto.
-Si, es bastante Interesante. Sobre todo el programa de prácticas…
Hablando sobre la carrera, pierdo la noción del tiempo hasta que mi madre entra otra vez.
-Lo siento cariño, surgió algo en la estación, tengo que irme. Dumah, fue un placer conocerte y cenar contigo, espero que podamos repetirlo.
No espera una respuesta y sale de la habitación. Me preocupa un poco su marcha tan precipitada, un asunto de trabajo a estas horas nunca trae nada bueno.
- Creo que podemos dar por finalizada la cena - interviene Dumah.
- Al parecer sí. También fue un placer para mí que nos acompañaras.
Sonríe.
-Claro, quizás deba devolver el favor.
-Eso me gustaría. Te acompaño a la puerta.
-Antes te ayudaré a recoger todo.
-Gracias, pero no es necesario.
Ignora mi última frase y comienza a recoger la mesa. Llevamos los platos al fregadero, él remanga su camisa y empieza a fregar los platos.
Mi mamá se despide una última vez antes de irse. La veo subirse a la patrulla.
Terminamos de recoger y acompaño a Dumah a la puerta.
- Toma - me dice entregándome una tarjeta - es mi número, somos vecinos así que llámame si necesitas algo.
-Claro, gracias.
Tomo la tarjeta. Él da media vuelta y se marcha a su casa.
Cierro la puerta y subo a mi habitación. Me preparo para dormir. Entro a mi cama y caigo en un sueño profundo.
Despierto a la mañana siguiente.
Preparo el desayuno y hago una bandeja para llevársela a mi mamá, debió llegar muy tarde ayer. Me dirijo a su habitación para despertarla. Entro y su cama está hecha, no regresó a dormir. Vuelvo a la cocina, tomo mi celular y marco su número.
-Hola cariño ¿Sucede algo?
-No llegaste a dormir ¿Todo está bien?
-No cariño, sucedió algo en el trabajo. No puedo hablar ahora estoy algo ocupada, te marco después.
Cuelga el teléfono.
El resto del día transcurre con normalidad, hago limpieza y los pendientes de la escuela. Ya es hora de acostarse y mamá aún no ha regresado. Parece ser que tampoco dormirá en casa hoy.
Al día siguiente me preparo para ir a la universidad. Al salir veo que Dumah se sube a su auto. Me saluda y se marcha.
Al menos me saluda cuando se va, ya es un avance. Sonriendo, hago lo mismo.
Al llegar a la universidad me percato que algo no está bien. Los estudiantes susurran en los pasillos al verme pasar y no dejan de mirarme mientras camino.
¿Qué demonios sucede?
Entro al salón. Miranda no está en su asiento. Me siento en el mío, saco mi celular de la mochila y le mando un mensaje para preguntarle si vendrá o si necesita algo.
Una persona se detiene enfrente de mí. Levanto la mirada para ver de quien se trata.
Es Ashley
-Hola, como sabrás, todos escuchamos lo que pasó y queremos saber si sabes algo.
No entiendo de que me está hablando.
- ¿A qué te refieres? ¿Qué pasó?
-Vamos, no puedes actuar como si no supieras, tu mamá es la jefa del departamento de policía.
-Hablo enserio, no sé de que me hablas - digo confundida.
-El sábado encontraron los restos de una persona en el bosque. Todos hablan de eso.
La miro sorprendida. Normalmente no me molestaría en dar explicaciones pero está claro que no me cree y no hay manera que me saque a todos de encima si no lo hago.
- Mi mamá se fue para atender una cuestión de la oficina, pero no me dijo de que se trataba. Desde ese día no a vuelto a casa y hemos hablando por teléfono pero no me a dicho absolutamente nada.
-Háblame en cuanto sepas algo.
Se va sin darme la oportunidad de decir algo más.
El día fue de mal a peor. Miranda no contestó mis mensajes y no asistió a clase. Todos me preguntaban que estaba sucediendo y a pesar de decirles una y otra vez que yo sabía lo mismo que ellos, seguían insistiendo.
Termino agotada. Afortunadamente las clases terminan.
Llego a mi casa. La patrulla de mamá está afuera. Voy a su despacho para ver si necesita algo y preguntarle que sucedió.
La encuentro inmersa en su trabajo.
Toco la puerta con los nudillos. Levanta la mirada de los papeles que está leyendo. Luce cansada.
-¿Como estás? ¿Necesitas algo?
-Estoy bien cariño - responde con una sonrisa - sólo necesito dormir y lo haré en cuanto termine de revista esto.
-Mama, sé que no debo preguntar sobre tu trabajo, pero necesito saber que ha ocurrido. Hoy en la universidad no paraban de preguntarme sobre eso.
Suspira y pasa las manos por su rostro. Me indica que entre y me siente. Cierro la puerta y sigo sus indicaciones.
-El sábado reportaron unos restos humanos. Los encontró una pareja que paseaba con sus mascotas en el bosque. No estaban enterrados a mucha profundidad así que los perros excavaron y los sacaron.
-Es horrible ¿Sabes de quién se trata? - pregunto preocupada.
-No con certeza, sólo podemos suponer hasta que el forense entregue los resultados de las pruebas que se le realizaron a los restos.
Me anticipo a su respuesta.
-Piensan que es Débora no es así.
Tarda unos segundos en contestar.
-Así es cariño.