3. Reunión

1351 Palabras
"Un demonio” Trato de procesar toda la información que me dijo Miranda. - ¿Seguimos hablando de la misma persona? - le pregunto a Miranda - Al parecer los padres de Dumah fueron creativos con el nombre que le pusieron a su hijo teniendo en cuenta su apellido. El significado es interesante, pero de ahí a pensar que él es un demonio es pasarse de la raya. - Obviamente no hablo del Dumah que conocemos. Estoy hablando de Dumah el ángel caído - responde enojada. Comienzo a reír. - Lo sé, solo lo dije para molestarte. - Eres malvada Ámbar - dice poniendo morritos. Aunque le quité importancia a sus palabras, un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando habló sobre el significado de su nombre. Afortunadamente Miranda deja ese tema. Preparamos la cena. Es pasada la media noche cuando escucho que la puerta de la casa se abre y entra mi mamá. Miranda la saluda y nos sentamos para una cena tardía. La cena transcurre hablando sobre temas triviales de la carrera y el trabajo de mamá. - Seguramente ya han escuchado esto- comienza mi mamá - unos forasteros se instalarán en el pueblo. Y por lo que vi cuando llegué, uno de ellos se mudará a esa casa. ¿Lo han visto? Saben de quién se trata? -Si, el camión de la mudanza estaba descargando las pertenencias del vecino cuando llegábamos de la escuela-comenté. -Si lo conocemos. El nuevo vecino es nuestro compañero de clase Amanda - interviene Miranda. -Entonces el nuevo vecino tiene su edad, eso facilita las cosas, sería difícil dejar sola a Ámbar si el vecino fuera un completo desconocido. ¿Hablaron en la escuela? Espero que le dieras la bienvenida - dice mi madre mirándome. - Aún no - respondo. -Mañana, ya sea en la escuela o regresando de clases, lo invitarás a cenar a él y a sus padres - concluye mamá. Perfecto Terminamos la cena, recogemos y lavamos los platos. Mi mamá se despide y se va a dormir. Nosotras hacemos lo mismo. Subimos a mi habitación, nos ponemos las pijamas y entramos a la cama. Hablamos durante algunas horas más hasta que nos quedamos dormidas. A la mañana siguiente nos despierta el ruido de un motor. Nos levantamos para ver por la ventana como Dumah se marcha en su auto. -Si que se levantó temprano tu vecino - dice Miranda. Nos duchamos y bajamos a desayunar. Como es usual, mamá ya no está, se fue muy temprano. - ¿Cuándo vas a invitar a Dumah a tu casa? - pregunta mi amiga mientras bajamos las escaleras. -No lo voy a invitar. -Sabes que si no lo haces, tú mamá lo hará y será más vergonzoso para ti. Sé que tiene razón, pero decido ignorarla. ... 5 meses ha pasado desde que Dumah se incorporó a las clases. No hemos vuelto a hablar desde el día que nos cruzamos en el baño. A pesar de ser vecinos, me ha ignorado por completo. Todas las mañanas se marcha más temprano que yo, me despierta el sonido del motor de su auto cuando se va. Su popularidad subió por las nubes, todas suspiran por él, sobretodo Ashley, la mejor amiga de Débora, que no se despega de su lado. Ha pesar del tiempo que ha pasado, no se han encontrado nuevas pistas sobre el paradero de Débora y la policía quiere archivar el caso como “no resuelto”. Sus padres siguen presionando a la policía para que la investigación continúe, pero el proceso se ha estancado y sé que eso frustra a mi mamá, quien es la persona a cargo de la investigación. Su actitud con respecto a este caso me hace sospechar, me pide que no salga de la casa a menos que sea necesario, lo cual es extraño ya que ese caso se catalogó como un incidente aislado. El ambiente en el pueblo se ha vuelto sombrío. Este es el primer caso de desaparición en casi 50 años. Por si fuera poco, la actitud de Miranda ha cambiado mucho y estoy empezando a preocuparme. Últimamente apenas me habla, está muy callada y retraída, ya no pasa las noches en mi casa. Sólo nos vemos en la escuela. En los recesos al sentamos a comer raramente hablamos. Intento hablar con ella para descubrir que le pasa, pero mis esfuerzos son en vano, ya que siempre me contesta con monosílabos. Decido dejar a un lado mis preocupaciones y me concentro en la escuela porque estamos en temporada de exámenes. Entro al salón para la primera sesión y por supuesto están Dumah y Ashley juntos, desde que él se sienta detrás de mí, a mí me toca soportar las risitas tontas de ella. El profesor reparte los exámenes y comienza la prueba. Me concentro todo lo que puedo, aunque es difícil porque siento su presencia detrás de mí todo el tiempo. El examen finaliza y todos entregamos las pruebas. Al salir del salón me acerco Miranda, quien está frente a su casillero. - ¿Cómo te fue? - Bien - dice y se da la vuelta. Doy un largo suspiro y me apresuro a unirme a ella. Una vez las clases terminan, subo a mi auto y me voy a casa. Al estacionarme veo la patrulla de mi mamá frente a la casa. Me animo de inmediato, ya que me alegra que esté en casa temprano. Hasta ahora he tenido suerte y mamá no está en casa cuando Dumah llega a la suya, por eso no han podido presentarse en todos estos meses. En el tiempo que tiene viviendo aquí no he visto a sus padres u otro familiar, así que puedo asumir que vive solo. Sin poder evitarlo volteo hacia la casa de Dumah, quien ya ha llegado porque su auto está estacionado, pero al dirigir mi mirada hasta la entrada, veo que mi mamá está hablando con él. Maldición Entro a la casa sin que ninguno se percate de mi presencia y me voy a mi cuarto. Con sumo cuidado me acerco a la ventana y corro ligeramente la cortina para ver que hacen. Tras 5 minutos más de charla veo que se despiden. Dumah cierra su puerta y mi mamá entra a la casa. - ¡Ámbar baja! - escucho que grita mi madre desde el primer piso. Bajo las escaleras lentamente. Mamá está en la sala, y al verme, me indica que me siente. -Cuando llegué vi el auto del vecino estacionado, pasé a saludarlo y a disculparme por no presentarme antes. Le comenté que podíamos ayudarlo con lo que necesitara, ya que lamentaba no haber podido prepararle la cena de bienvenida que habíamos acordado. Pero me dijo que no sabía de que cena le estaba hablando. Me podrías explicar ¿por qué no lo invitaste a cenar? Me habían atrapado en la mentira. -Porque no quiero cenar con él. Mi madre me mira de arriba a bajo, analizando mi lenguaje corporal. -Y tu negativa, no se debe a que ese chico te gusta, porque sería raro que no lo hiciera, es guapísimo. - ¡Dios, mamá! -No estoy ciega cariño. Pero eso ya no importa porque invité a su familia a cenar personalmente este sábado. Increíble ... La semana transcurre sin mayores incidentes y afortunadamente no me crucé con Dumah fuera de las aulas, pero la tan esperada cena llega más pronto de lo que esperaba. El sábado es el día de descanso de mi mamá y ambas organizamos todo para preparar la cena de está noche. Una vez terminamos, miro el reloj de la cocina. Ya casi es la hora, asi que, subo a mi habitación para cambiarme. Tan pronto como termino, suena el timbre y bajo junto a mi madre para recibir a los invitados. La puerta se abre y solo puedo concentrarme en Dumah tan guapo e imponente. Todo a mi alrededor deja de tener importancia, sólo puedo concentrarme en él. Me mira con demasiada intensidad. Es como si quisiera atravesar mi alma con la mirada. Trato de decir algo, pero se me corta la respiración.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR