Capítulo 10: Conflictos Internos

1670 Palabras
―¡¿Cómo osas a entrar aquí y amenazar contra uno de nosotros?! ―Gunnar golpeó la mesa con fuerza―. ¿Sabes acaso lo que está pasando? ―No me interesa lo que esté pasando ―Sentenció Kael manteniendo su postura protectora para con su luna―, lo único que me interesa aquí es que le están faltando el respeto a mi destinada y eso no lo voy a tolerar ―Karman lo miró perpleja, es un animal que solo sabe reaccionar, pero algo en su comportamiento la confundió mucho más. ―¡Deberías dejar de ser tan imprudente! ―Rugió Lila―, no aceptaremos tal comportamiento de un rey ―Lo miró directamente a los ojos demostrando su postura. ―Seré lo que sea si es por defender a mi luna de quien sea ―no se intimidó ni un poco―. Pueden ser la propia Diosa y defendería a quien es mi compañera de vida ―Karman, cada vez más descolocada, retrocedió. ¿Por qué está tan dispuesto a protegerla si ella no quiere nada que ver con él y mucho menos ahora que sabe cuál es su descendencia y el motivo de su nacimiento? ―Ella no te quiere como pareja, compañero ni destinado ―Draven no guardó más los motivos―, no quiere nada que ver contigo ―Kael miró a Karman y ella no apartó la mirada demostrándole que le estaban diciendo la verdad. ―No tengo nada más que hacer aquí ―Karman dio media vuelta―. Ya saben cuál es mi decisión —sin mirar atrás, salió del lugar. No le importó que la estuvieran llamando o le ordenaban detenerse, ella, como nunca antes, desobedeció. ―Esto es inaudito ―bufó Gunnar―, nunca había visto que una destinada adoptara tan rápido el comportamiento de su pareja ―Volvió a sentarse y su mirada recayó sobre Kael que los miró como si fueran tres estúpidos―. La Diosa ha profetizado en los sueños de la reina ―Kael alzó las cejas―, el destino de ambos es luchar por el mundo sobrenatural. ―¿Qué? ―Casi se burló―, han pasado milenios y no ha nacido un profeta, ¿Por qué creen que esa reina sin lobo es la elegida? ¡Ni siquiera tiene la magia! ―Los ancianos lo miraron descolocados, tratando de entender cómo es que el mismo que entró dispuesto a matar por su luna, ahora la trata como si no le importara lo más mínimo―. Es una simple y desgraciada humana con suerte, créanme, conozco a muchos de ellos. ―Ten más respeto por tu reina ―Ordenó Lila―. No es una simple humana, es la reina alfa y su falta de magia no cambia nada. ―Eso díselo a los que quieren atacar para quitarle el trono. ―Kael ―Draven ya estaba cansado de tratar de razonar con esa bestia que no comprende las reglas ni la moralidad del mundo―. Un hijo del mal nacerá para luchar por el trono, y una hija del bien llegará al mundo para protegerlo. ¿Comprendes algo de eso? ―A mí háblame claro, viejito, no vengas con tus dichos ―Gruñó cabreado por tanto rodeo―. ¿Qué tengo que ver yo con eso? Ni siquiera tengo familia ―Los ancianos resoplaron. ―Eres el hijo del mal y has venido a este mundo para arrebatarle el trono a su verdadera dueña ―Kael alzó las cejas―, pero al parecer la Diosa actuó desde el inicio, así que todo cambió. ―¿De qué carajos están hablando? ―Kael lucía cada vez más confundido. ―Karman y tú nacieron para estar juntos y ser los salvadores del mundo ―Explicó Lila―. Al ser expulsado de tu manada, cambió el destino, por lo que ahora que no eres la amenaza, lo es alguien más. ―¿Me dices que tengo enemigos más poderosos que yo? ―Carcajeó―. Soy el alfa supremo, vieja, nadie es más fuerte que yo —alzó la mirada con arrogancia y esa confianza de la que es dueño―. Mataré a cualquiera que pretenda anteponerse entre mi poder y yo. ―Alfa ―Aldric entró corriendo―, la reina está huyendo, se dirige a la batalla ―Los ancianos se pusieron en pie y Kael salió corriendo. ―¿Por qué la han dejado marcharse? ―Gruñó enfurecido―. Te voy a arrancar la cabeza, Aldric. ―No nos escuchó ―se explicó corriendo tras su alfa―, la gente escuchó a su reina e intentarán enfrentar al enemigo para mediar y huir con ellos ―Kael se detuvo―. Ella intentará explicarles que es usted quien desea la guerra, no ella. ―¡Mujer necia! ―rugió Kael tomando su forma lycan. Karman miró al frente, es todo un batallón el que está frente a ella, pero no le importó. Quienes están dispuestos a pelear contra ella, son sus aliados y solo debe explicar la situación para que sepan que ella no es la que está detrás de todo. ―Reina alfa ―Ezar quien estaba a su lado, miró al frente con desconfianza―, no creo que sea prudente pedirles ayuda. ―¿De qué hablas, Ezar? ―Karman lo miró con severidad. ―Míralos ―le pidió―, ¿no crees que están muy dispuestos? ―Karman miró al frente y endureció el gesto―. Quizás no lo percibas con el olfato por tu falta de lobo, pero su sed de sangre es asfixiante ―Sin importarle nada, se paró frente a ella y tomándole las mejillas entre sus manos, la miró a los ojos―. Te dije que te apoyaría en todo lo que decidieras, sé que quieres refugio para huir de él, pero podemos huir sin necesidad de exponerte tanto. Ellos quizás no sean tan aliados como creíamos. ―Reina, creo que esto no es bueno ―Nova se agitó, estaba a punto de tomar su forma lycan―. Están atacando, mi reina ―Sin esperar a más se transformó, le fue difícil dominarse ante una amenaza tan grande como esa. Karman vio la escena y sintió rabia. Su plan era unirse a ellos para rebelarse ante Kael, pero ahora se estaba replanteando todo. Se supone que ella no iba a blandir su espada y atacar a quienes una vez le juraron lealtad a su familia, se suponía que ella huiría y volvería para acabar con Kael y salvar el mundo ella sola con sus aliados. Sus planes estaban siendo frustrados y los cuestionamientos azotaron con fuerza. ¿Su papel como reina alfa estaba bien? Ya dudaba hasta de la conexión que tiene con el mundo sobrenatural, con los hombres lobos. ―¡Karman! ―Ezar corrió a ella, pues cinco lobos la estaban atacando, y entre ellos el alfa de la manada enemiga, pero antes de llegar, ya Karman estaban siendo protegida. ―Aaahhh ―Karman cayó de rodillas, sus heridas sangrando como nunca antes. Solo Kael la había puesto en esa posición y ahora estaba pasando nuevamente. ¿Ya no era tan poderosa? ¿O es solo que se creía poderosa por solo atacar a gente débil? Se volvió a cuestionar―. ¡Kael! ―Gritó al ver cómo lo atacarían por la espalda, actuando antes de pensar, lo defendió con tal fiereza que todos quedaron unos segundos desconcertados. Shadow sabiendo que no podía con todos, ya que lo superaban en números, puesto que no esperó a su gente, se lanzó directo a la batalla con Aldric como único compañero, se echó a su luna al lomo. Como si fuera ensayado, Karman aprovechó el poder de Shadow y blandió su espada contra esos que se suponía ella debía proteger. ¿Acaso su propia gente se voltearía? ¿Ella debía salvar a su mundo de sus propios habitantes? ¿Por qué estaba pasando algo como eso cuando se supone que Kael fue elegido para pelear contra ella? Estaba tan confundida y dolida que, una vez terminó la batalla, tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no llorar a los caídos, aunque estos estaban dispuestos a matarla. ―¡¿Qué coño pretendías con esta mierda?! ―Kael estaba furioso―, si deseabas contentarme por matar gente, podías solo ordenarme acabar con esos inútiles sin ponerte en riesgo ―Karman lo miró con sorpresa e indignación. ―¿Qué te hace pensar que asesinar gente está bien? ―No se lo podía creer, todavía no se acostumbra a que ese hombre mata por deporte y no siente nada―. ¡Un rey no se comporta como tú! Un rey vela por su gente, es sensible, amable y servicial ―Lo empujó llena de rabia, pasando de que él la había salvado―. No es un maldito salvaje y animal que no distingue el bien del mal. ―Puedo no distinguir esa mierda ―Fue claro como siempre―, pero soy lo suficientemente listo como para saber que, ahora que no está tu padre, esa gente que juró lealtad a los Darkmoon no harán más que aliarse con cualquiera que te quiera fuera del trono. ¡Si dejo que se preparen para atacar es para que nosotros también estemos listos! ―Respiró profundo, mostrando esos ojos rojos que paralizan a cualquiera―. Sabía que venían y no salí a atacar primero porque recibiendo el ataque en el castillo se me haría más fácil protegerte, me sería menos complicado porque no pensaría constantemente que estás lejos de mí ―Le dio la espalda y se alejó―, si vuelves a cabrearme de esta manera te ataré a la cama, te daré de nalgas y el resto no tengo que decírtelo. ¡Mujer necia! ―Rugió tensándola más―. Nos vamos.
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