Narra Samuel A las 18:00 recibí un mensaje de w******p de Noemi, Tenemos que hablar, Samuel No respondí. No tienes por qué irte. Hablemos, deja que te explique y luego te vas, pero no tienes por qué irte de casa No respondí. Por favor Decidí dar alguna señal de vida —“Tengo mucho trabajo y no hay mucho de lo que hablar” le envié —Por favor, Samuel. Solo una hora Cedí. A pesar de haberme jurado que se acabó, a pesar de tener mi alma desgarrada, cedí. Como un gilipollas, como un imbécil, como un enamorado. Como un imbécil enamorado. —Está bien. A las 22:00 en casa —Ok. Gracias Tampoco respondí a ese “Gracias” que me sonaba falso. A las 18:30 dos golpes sonaron en mi puerta. Era Rosa. —Puedo pasar, ¿Samuel? —Adelante, compañera Estaba preciosa, llevaba una camisa blanca que pe

