Todo lo que escuchó minutos atrás era demasiada información, sentía que el peso de lo sufrido por años se había integrado el infinito en apenas cinco minutos. No quería ver a nadie, no quería hablar con nadie, solo quería quedarse allí debajo de la ducha, sintiendo las gotas de agua caer sobre su cuerpo, anhelando que estas, además de llevarse la suciedad, se llevasen toda su vida llena de engaños y mentiras. Era la segunda vez que se bañaba en ese día pero de esa forma podía huir de los demás, eso la reconfortaba de alguna manera, pero no tanto como la reconfortaba Seth. Ese hombre acabaría con su sano juicio. Lamentaba las circunstancias en las que se habían conocido, se sentía avergonzada porque él se enterara de lo patética que había sido su vida. Su padre era un psicópata y justo a

