Henry Levy Hoy desperté con un dolor de cabeza tan agudo que parecía desgarrar mi cráneo desde dentro. La luz, tenue pero implacable, se filtraba entre las cortinas de una habitación que no reconocía y cada rayo parecía una daga perforando mi conciencia. Mi cuerpo pesaba como si estuviera encadenado, cada respiración era un esfuerzo que más que darme aliento ahora asfixiab@ mi alma…me sentía atrapado en una resaca no solo física, sino también moral. Abrí los ojos con cautela, temiendo lo que pudiera encontrar. El techo era extraño, las paredes desconocidas, el leve aroma a perfume femenino en el aire no pertenecía a mi vida, a mi hogar, a ella. Sentí el roce de sábanas suaves pero ajenas contra mi piel desnuda y un escalofrío recorrió mi espalda. El tiempo pareció detenerse cuando giré

