Henry Levy: La furia que había estado conteniendo durante tanto tiempo finalmente había alcanzado su punto de ebullición, pero Alina no tenía la culpa de mi ira. Me sentía arrepentido y avergonzado por haberla asustado al perder el control de mis emociones. Mi conciencia me remordía por haberla expuesto a mi lado más oscuro. Sin embargo, mi atención se centró en el verdadero culpable de mi tormento: Bruce Lancaster. Su imprudente intromisión en mi vida había desencadenado una cadena de eventos que amenazaban con destruir mi felicidad. Su audacia me enfurecía, pero mi determinación de confrontarlo se fortalecía con cada paso que daba.Así fue como en el camino lo cite y el gustoso aceptó. La cafetería estaba medio vacía cuando llegué. Apenas crucé la puerta, lo vi. Bruce Lancaster ya esta

