Henry Levy Soy uno de los cirujanos generales más destacados de Canadá, reconocido no solo por mi habilidad quirúrgica, sino también por mi capacidad de liderazgo como dueño del hospital más prestigioso del país. Mi nombre ha sido sinónimo de excelencia, de profesionalismo y de un impecable sentido del deber. Sin embargo, detrás de esta fachada inquebrantable de médico y empresario, hay mucho más que el público desconoce. Especialmente ahora, cuando he contraído matrimonio con la mujer que ha redefinido mi vida: Alina, la mejor decisión que jamás he tomado. Hace una semana, una invitación llegó a mis manos: la gala benéfica más exclusiva de Toronto, un evento reservado para los nombres más ilustres de la política, los negocios y la alta sociedad. Era el tipo de encuentro donde las aparie

