Capítulo 1 una nueva vida
Narra Katherine
Era sábado por la tarde, estaba en mi recamara haciendo tareas de la universidad, estudio agronomía, para ayudar a mis padres con la granja, cuando de repente escucho el ruido de un vehículo, miro hacia la ventana para ver de qué se trata y veo salir de ahí un hombre de expresión tan fría vino a visitarnos, y muy guapo, por cierto, yo no entendía que hacía en la granja de mis padres, yo no podía estar presente, quizás se las quería comprar y de ser así ¿a dónde no iríamos? Así que bajé sin que nadie me viera y así podría escuchar de qué estaban hablando.
- ¡Demonios Smith! - grita el hombre frio
- Tenías hasta hoy para pagar tu deuda- ¿Qué carajos está diciendo? ¿Qué deuda?
- Lo siento Moore, no pude juntar todo, la granja esta en banca rota- dice mi padre muy preocupado, mi madre lo está abrazando. - Pensé que todo estaba yendo bien
- No sé cómo le harás, pero me tienes que pagar, ya te esperé demasiado tiempo. - esta que se lo lleva el diablo, mis padres se miran con mucha tristeza y ambos asienten entre sí. No entiendo nada y comienza a darme mucho miedo
- Yo… sé cómo pagarte - dice algo temeroso, el tal Moore lo mira ansioso
- Tengo una hija, su nombre es Katherine - ¡por dios! ¡NO! – Ella puede ser una garantía en lo que termino de juntar todo tu dinero. Al tipo se le dibuja una sonrisa sombría ¿en verdad mis padres son capaces de hacerme algo así?
- Me agrada la idea- dice sin quitar esa expresión que da miedo
- ¿Qué edad tiene? - ¿Qué quiere de mí?
- 19 años cumplidos- dice mi padre un poco más calmado
- Muy bien, tráela, la quiero conocer y llevarla conmigo de una vez- subí a mi habitación y le puse seguro me escondí debajo de mi cama. En eso escucho que tratan de abrir la puerta, yo sigo aterrada por lo que acabo de escuchar.
- Katherine, ¡abre la maldita puerta! - grita mi padre del otro lado.
- ¡NO! ¡DEJENME EN PAZ! - Les grite con todas mis fuerzas
- Muy bien jovencita, así lo quisiste- abre la puerta de una patada y eso hizo que detonara el llanto.
- ¡cómo se atreven hacerme algo así! Dije saliendo de mi escondite
- Es mientras pagamos la deuda- dice mi madre mirándome con odio, pensé que me amaban.
- No es verdad, ustedes me vendieron a ese hombre. - no dejo de llorar
- La decisión está tomada. ¡Tú empaca sus cosas! No podemos dejarlo esperando por esta malcriada- le dice mi padre a mi madre y ella lo hace.
Ya no se dijo más, mi madre hizo lo que le pidió mientras él me tomaba de un brazo y me bajó hasta quedar frente a ese hombre y me mira con deseo- me asusta-
- Con que esta es tu hija- se acerca a mí y toma mi rostro con sus fuertes manos y yo lo miro mal
- Si Moore, es ella. - dice mi supuesto padre
- Muy bien, acepto tu garantía- quita sus manos de mi cara y me toma de la mano, prefiero no resistirme, de ahora en adelante estoy muerta para mis progenitores.
Me subieron en una camioneta, grande de color n***a, mi supuesto padre subió mis cosas y ya ni siquiera nos miramos. Los voy a odiar por el resto de mi vida.
Llegamos a una hermosa mansión, quedé muy sorprendida, el señor Moore, era un hombre de mucho dinero, la verdad ignoro a que se pueda dedicar, pero aun así no me voy a sentir cómoda viviendo así, siempre me ha gustado la vida de campo.
- Muy bien, esta será tu nueva vida, así que acostúmbrate- dice el Sr. Moore antes de entrar a la gran casa, yo asentí sin ganas
- Señora Begoña, ella es Katherine Smith, ella vivirá aquí con nosotros por un buen tiempo, así que trátela bien- la señora asiente y me mira con una dulce sonrisa y sentí un poco de calma, al menos habrá alguien aquí que me trate bien.
- Mucho gusto señorita Smith- me da la mano y le correspondo
- Igualmente, señora Begoña- le regalo una breve sonrisa
- Sólo dígame, Begoña, y soy la ama de llaves. - me guiña un ojo
- Entonces usted puede decirme Katherine o sólo Kathy- le digo sonriendo.
La señora Begoña, me enseño cual sería mi habitación, estaba muy bien ordenada, para no ser ocupada, me gusta, es muy amplia, sólo le harán falta algunos pequeños cambios. Estaba tan cansada que preferí recostarme en la enorme cama, que por cierto está bastante cómoda, me quedé dormida por un buen rato. Al despertar, ya pasaba de la media noche entonces terminé sacar mis cosas y bajé a la cocina, quería cenar algo, no vi a nadie, seguramente estaban descansando y el sr. Moore no lo he visto desde que me dejó con la ama de llaves. Abrí el gran refrigerador frente a mí, y vi una gran variedad de comida, ni siquiera en la granja podíamos tener algo así, no me decía que comer, había tanto de donde escoger. Saqué un recipiente que tenía piezas de pollo, y otro con ensalada, - ¡Vaya! Este hombre se alimenta muy bien. Calenté dos piezas de pollo, me serví un poco de jugo, sólo espero que al señor Moore no le moleste que tome de su comida o estaré en problemas muy grandes. También vi un pastel que se veía delicioso ¿habrá sido su cumpleaños?
- ¿Qué haces levantada a esta hora? - ¡Diablos! Hará que me dé un infarto. Lo mire con un pantalón cómodo y el torso desnudo, se nota lo mucho que hace ejercicios.
- Yo… yo bajé a cenar, tenía hambre- digo muy apenada
- ¿no habías bajado más temprano? - me mira esperando por mi respuesta
- Estaba arreglando mis cosas y me quedé dormida un rato, fue muy difícil para mí todo este cambio- me puse triste de sólo recordarlo
- ¿Amor, no vienes a la cama? - una mujer nos interrumpe. La miro y es una hermosa mujer como de 28 años, rubia ojos verdes como un par de esmeraldas, un súper cuerpazo. Ella me mira y me ve como bicho raro
- En seguida voy- él le dice sin mirarla
- ¿Quién es ella? - me mira con odio
- Es una invitada especial- le dice como si nada
- ¿invitada? - dice de con molestia
- Roxana, que te vayas a la habitación, ya te alcanzo- dice Moore con enojo, ella deja de mirarme y se va.
- Yo… mejor me iré a mi habitación- digo tomando el plato y el vaso para cenar ahí.
- Ya no andes tan tarde tu sola por aquí. ¿entendiste? - Yo asentí y me fui de la cocina. Me encerré en la recamara y terminé de cenar.
Todo esto me ha parecido un maldito sueño, ¿en verdad está pasando? Lo que me recuerda ¿Qué pasará con mis estudios? Tendré que hablarlo con el Sr. Moore. Me cambié por ropa más cómoda y me metí a la cama para procesar todo lo que me está pasando, hasta quedarme dormida nuevamente.
- Kathy, despierte niña- escucho la voz de una mujer y se oye como la de mamá
- ¿mamá? - digo aun adormilada
- No mi niña, soy Begoña- dice y abro los ojos de golpe
- Sra. Begoña, lo siento es que sigo sin creer- le digo con tristeza
- Descuide. Ya levántese y arréglese, al sr. Moore no le gusta que lo hagan esperar para el desayuno- dice y así lo hago, recordando lo de anoche y la rubia de amargada
- La tal Roxana ¿sigue en la casa? - pregunto curiosa, no desearía encontrármela
- Ella ya se fue temprano- dice sin importancia
Me metí a dar un rico baño, después de todo podría acostumbrarme a todo esto, digo, mis padres me extrañarían, pero sólo fui un objeto para ellos que vendieron a un extraño para no perder su amada granja. Salí después de veinte minutos y abrí el gran armario y la verdad no tengo mucha ropa bonita, puros pantalones y camisas de franela, no estoy acostumbrada a usar otro tipo de ropa. Una vez lista bajé y saludé amablemente.
- Buenos días, señor Moore- le digo tímidamente. ¿Quién lo diría? ¿yo… tímida, con el hombre que me compró? Se supone que debo odiarlo.
- Buenos días, Smith- ¿en serio… por mi apellido? Ni que fuera mi profesor.
- ¿Sr. Moore? – le hablo y me mira con esos ojos tan fríos que hasta sentí que me iba a matar
- Dime- hasta su tono es muy frio
- Quería preguntarle ¿Qué pasara con mis estudios? - digo temerosa por su respuesta negativa
- ¿estudios? - ¿cree que es broma? Yo asentí
- Eso lo veremos - ¡Y ahí está! Se levanta una vez que termina y sale sin dirigirme más la palabra
- Señora Begoña, hoy no vendré a casa, estaré con Roxana en casa de mis padres. - le dice y ella sólo asiente
Una vez que salió, Begoña y yo nos quedamos solas, mientras que los demás empleados están en sus correspondientes labores.
- ¿siempre ha sido así de frio? - digo de repente y mi pregunta la toma por sorpresa
- No mi niña. De niño siempre fue alegre- dice con cierta tristeza
- ¿Qué le pasó? - ella se tensa un poco en su lugar y deja de lavar trastes
- No te lo puedo decir Kathy- sigue con esa mirada triste
- Debió ser algo grave- digo casi en un susurro
- Así es, y es mejor no tocar ese tema. - dice y vuelve a sus labores
¿Qué haré yo sola en esta enorme casa? No creo que al sr. Moore me deje salir a dar una vuelta, seguro pensara que querré escaparme o algo así, ¿que ganaría con eso?
Ya era más de las tres de la tarde, y seguía aburrida, no tengo nada que hacer, es por eso por lo que me gustaba mucho la vida en la granja, pero ya debo hacerme a la idea que nunca volveré ahí, mis padres me hicieron lo peor, venderme, y jamás los perdonaré.
- ¿Qué haces Kathy? - me pregunta Begoña entrando a mi habitación sacándome de mis pensamientos.
- Nada- digo suspirando de aburrimiento
- Ven, acompáñame- me toma de la mano y salimos de la recamara.
- ¿A dónde? - pregunto sin comprender nada
- Vamos al centro comercial a comprarte ropa- me dice con una sonrisa
- ¿ropa? - digo incrédula
- Son órdenes del sr. Moore- dice y nos subimos a un carro muy bien protegido, este señor debe ser alguien muy importante para tener mucha seguridad.
Llegamos a una fantástica plaza comercial, nunca había estado en una en mi corta vida, entramos a una tienda departamental de excelente calidad, se nos acerca una muchacha muy amable, Begoña le pide ropa de mi talla, sobre todo, vestidos, estoy muy asombrada por toda la ropa que será para mí, también zapatos y algunos accesorios.
- ¿todo esto es para mí? - digo sin seguir creerlo
- Así es mi niña- me dice con una sonrisa.
- Muchas gracias- digo con alegría
- Al que le tienes que agradecer es al señor Moore, fue su idea. - salimos de la tienda y nos fuimos a comer un helado.
- ¿Kathy? - escucho la voz de una de mis compañeras de escuela y es Paty
- Hola Paty, ¿Cómo estás? – me levando de mi lugar para abrazarla
- Bien- me sonríe.
- Mira te presento a la Sra. Begoña, Begoña, ella es mi amiga del colegio, Paty, las presento
- Es un gusto señorita Paty- Begoña le da la mano y mi amiga le corresponde.
- Igualmente Sra. Begoña- le da una sonrisa
- Siéntate- le digo y así lo hace
- Y ¿Qué has hecho? Fui a tu casa y tus padres me dijeron que ya no vives ahí- dice confundida
- Yo…- Begoña me interrumpe
- Ella está trabajando para un hombre muy importante y vive en su casa- dice ella por mi
- Oh, ya veo, pero ¿Por qué? - ¡Dios! Parece policía
- No andan bien las cosas por la granja y se me presentó esta oportunidad- le digo sonriendo
- Entiendo- dice con una sonrisa, estuvimos así por más de una hora, hasta que llegó la hora de despedirnos y que ya nos tenemos que regresar a casa.
Una vez que llegamos, subí a mi habitación, pero al abrir la puerta me llevé una gran sorpresa, en una esquina estaba un escritorio con una computadora portátil, en frente de mi cama, un mueble con una enorme televisión, y un estéreo, este señor sí que se lució. Abrí la computadora y había una nota del sr. Moore, “espero que te sirva para tus trabajos escolares, seguirás estudiando, pero no intentes huir. Disfrútalo”
¡Dios! Esto es increíble, después de todo no es tan frio como aparenta en lo poco que llevo viviendo aquí, me gustaría agradecerle, pero regresa hasta mañana, esta con sus padres y la novia esa, ya tendré la oportunidad de hacerlo. No pierdo el tiempo y me pongo al corriente con mis trabajos escolares, y conectarme a un grupo de chat con mis compañeros, quienes comenzaron a hacerme preguntas del porque no he ido a clases, les tuve que decir lo que Begoña le dijo a Paty, ya no hicieron más preguntas.
Otro día más en esta enorme casa, no he visto para nada al sr. Moore desde ayer, yo ya estaba lista para ir a la universidad, el chofer ya me estaba esperando, ¿Qué van a pensar mis compañeros cuando me vean llegar en una camioneta de lujo? Se supone que soy una empleada.
- ¿puede dejarme una cuadra antes? - Le digo al sr.
- Lo siento señorita, pero tengo órdenes del señor Moore de dejarla hasta la entrada- dice serio
- Bien- digo resignada
Bajé de la camioneta y como era de esperarse, se acercaron a mí mis compañeros sorprendidos.
- ¿y esa camioneta? - dice Paty
- Mi jefe… es muy bueno y le pidió a su chofer traerme a la escuela- no sé si pueda estar mintiendo con mi vida.
- ¡súper! - dice Miranda con emoción
- No lo sé- dice George no muy convencido
- Como sea. Mejor vayamos a clases- digo y comencé a caminar.
- ¿Cuándo le vas a hacer caso a George? - dice Paty en voz bajita
- ¿estás loca? Sabes que no me gusta, además sabes que Miranda esta tras sus huesitos- digo con diversión
- Sí, pero él sólo tiene ojos para ti. - y yo solo los tengo para el sr. Moore… ¿es en serio Kathy? Ese hombre te compró, debes odiarlo- me regaña mi conciencia, pero se ha portado bien conmigo, a pesar de lo frio que es.
- No lo sé, mejor ayudemos a nuestra amiga para que él le haga caso- digo con una sonrisa y ella sólo rueda los ojos.
Sé que apenas conozco al sr. Moore, pero creo que comienza a gustarme, pero por otra parte él jamás me vería como una mujer, y más si tiene una novia con cuerpo de infarto. Las clases terminaron y el chofer no ha llegado, pero a lo lejos veo un carro último modelo, eso sí es raro por la universidad, veo al sr. Moore bajar del carro y se ve guapísimo, lleva unos jeans y una camisa blanca, también tiene puesto unos lentes de sol. Se acerca a mí y yo sigo como idiota mirándolo.
- ¿nos vamos? - dice con una sonrisa altanera quitándose los lentes
- Si- logro decir. Me toma de la mano como si fuéramos novios, abre la puerta del copiloto para que pueda subirme, unos segundos después se sube él.
- ¿Cómo te fue? - pregunta con interés y eso hace que mi corazón se acelere
- Bi… bien- digo tímidamente
- Me alegro- su tono es muy suave, eso sí es raro viniendo de una persona como él.
- Yo… yo le quiero agradecer por todo- digo sonrojada sin mirarlo
- Sólo quiero que estés cómoda en tu nueva casa- ¿dijo mi nueva casa? Lo miro confundida
- Gracias- le sonrío
Llegamos a casa, de nuevo abre la puerta para que pueda bajar del vehículo, me vuelve a tomar de la mano, y puedo sentir una corriente eléctrica corriendo por todo mi cuerpo.
- ¿quieres comer algo especial? - ¿Qué mosco le picó? Anda muy amable, debo estar alucinando.
- Pizza- digo en voz bajita
- Ok, pídela a tu gusto- suelta mi mano suavemente y yo asentí.
Pedí una pizza hawaiana, ¡me encanta!, estaba en la sala mientras llegaba, estaba leyendo un libro cuando siento su presencia, lo miro, y él me mira con mucho interés. ¿Será que comienzo a gustarle? No lo creo.
- ¿Qué lees? - se sienta junto a mi
- Un libro de romance- le enseño la portada
- Oh, ya veo – dice mirando el libro.
- Así es – digo con una sonrisa. Iba a decir algo más cuando tocan el timbre, me levanté de un brinco para abrir y ya era el repartidor con mi pizza, le pagué y la llevé hasta la cocina, el Sr. Moore me siguió y nos sentamos en los bancos.
- ¡mmm! ¡esta deliciosa! – dice con una sonrisa. ¡Dios, que guapo se ve así! Me le quedo viendo como tonta y él lo nota y en seguida bajo la mirada apenada.
- Yo… no era mi intención – digo sin mirarlo
- ¿Qué cosa? – dice como si no supiera de que hablo
- Mirarlo como lo estaba haciendo – dios, me pone nerviosa.
– No pasa nada – dice amablemente. Al principio era muy frio y ahora se ha portado muy bien conmigo. Debería odiarlo, pero al convivir con él ha sido diferente de como yo pensaba.
El resto del día, él se la pasó trabajando y yo encerrada en mi habitación haciendo tareas de la universidad, y esto sonará muy cruel, pero ya no extraño a mis padres, no después de lo que me hicieron. No sé de qué pasará de ahora en adelante en esta nueva vida que tengo.