Narra Kathy Me encontraba en casa de mis padres, como cada 15 días, porque ciertos fines de semana, los ocupaba para estar con mis amigas o estar con mi novio, pero esta vez me tocó visitar a mis progenitores. Convivimos como antes y eso me pone muy feliz, no me la puedo pasar enojada toda mi vida con ellos, además le veo el lado bueno a esto, que, si no fuera por esa deuda, yo no habría conocido al amor de mi vida, y quien sabe que habría sido de mi vida. Eso nunca lo sabré, de lo que si estoy segura es de nuestro amor, uno incondicional y puro. – ¿en qué piensas? - dice mi madre sacándome de mis pensamientos. – ¿Yo? … este… - creo que me agarro distraído – ¿Qué pasa? – pregunta con curiosidad. – Mamá… yo… estoy enamorada. – digo y siento como arden mis meji

