16

2407 Palabras

Cuando abro los ojos me doy cuenta de que estoy sola en la habitación. No hay ni una carta, y algo sumamente extraño es que las cadenas ya no están. Sigo desnuda y cansada, creo que no podré ni caminar bien, Jackson y yo pasamos demasiadas horas haciendo lo que no habíamos hecho en un año, ni siquiera sé que hora es. —¿Dixie? —llamo al mayordomo digital. —Sí señora. Me sobresalto, por mi mente pasa la idea de que tal vez hayan camaras y este servidor online tenga acceso a algun dispositivo que esté en la habitación y haya grabado algo indecente. —¿Puedes verme? —No hay cámaras en la habitación, señorita. Me temo que no. Fiu, que alivio. —¿Qué hora es? —le pregunto. —Siete y cinco de la noche. Mierda. Debo llegar a mi casa. Salgo de la cama tan rápido como puedo, me dirijo al cua

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR