Los días no podrían haber pasado más lento. Nuevamente era viernes, por suerte, y la sorpresa fue grande al ver como Tate cruzaba el umbral del salón, con la mochila colgada con poca importancia en el hombro. Juraría que en el poco tiempo que no lo vi, su peso había disminuido y creció en altura, su cabello ahora cubría gran parte de sus profundos ojos y sus labios estaban rojos como cerezas. Sentado al lado de Harper, la respiración de ella se había helado, la mayoría del instituto creyó que Tate había muerto, verlo vivo fue una grata sorpresa para la mayoría. Ignorando las palabras de Cameron y como Eric le gritaba por no avisarles que estaba bien, su mirada sólo estaba posada en mí, con amargura, odio podría decirse. Era la misma mirada del primer día de clases, suspiré, la his

