La música retumbaba fuertemente en mis tímpanos, juraría que el dolor aumentaría en cualquier momento. Los vasos daban paso a mí, siendo ignorados tratando de cumplir mi prometido. "Tate salió hace un rato a buscar aire, no quiere estar en la fiesta. Tal vez en una hora vuelva." Las palabras seguían pegando con fuerza, agarraba de la mano a Harper mientras avanzaba entre la multitud. Ella estaba pintada con unos leggins de goma negra, botas del mismo color hasta las rodillas y su enorme jersey rojo que le llegaba hasta las dos pulgadas arriba de las rodillas, casi y ni mostraba piel, llevando toda la atención a sus labios pintados en rojo pasión y sus ojos bien pronunciados con un delineado de gato suave. Mi vestimenta no era ni de lejos las mejores, unos vaqueros claros rasg

