Historia Cliché

552 Palabras
    Caminaba con la cabeza gacha, admirando el suelo de baldosas bordó con detalles en blanco y alguna mezcla entre manteca y beige, sujetando con fuerza las correas de mi mochila, tragando duro y caminando a fuerte paso. Escuchaba con total claridad a las chicas del pasillo murmurar sobre el nuevo chico, aquel que entraba este mismo día, con notas excelentes y por lo visto, muy guapo. Me sorprendía que su información sea tan clara y de buena calidad, lograba sacarme una risa interna al pensar que aquellas jóvenes no sabían nada de mí e igual la información era tan certera.     Las mejillas sonrosadas, empezar en un nuevo colegio, siendo el rumor de todos ponía un poco de nervios, pero con su toque de gracia. Hundido en aquella nube de grandeza, coqué contra alguien que murmuró un par de cosas al instante que sus libros cayeron. Tragué duro, estaba en un lugar desconocido dónde la gente no tenía ningún parecido a nada, esperaba algún golpe o comentario subido de todo, temblaba ligeramente esperando mientras las chicas que antes tenían un tono sorprendido. Desde mi perspectiva, parecía la típica escena dónde el protagonista chocaba con el chico rudo, un niño débil de estatura promedio, mejillas regordetas y piel tersa como la seda, mí cuerpo no era tan grande muscularmente, sólo lo normal.     Nervioso, comencé a morder mi labio inferior. La espera de algún grito era eterna, eso me parecía a mí. Mi cuerpo pegó un pequeño salto al sentir una mano ajena, podría definirla como delicada y áspera, calluda y larga, sus dedos se colaron en mis azabaches cabellos, juraría que movió de forma gentil las hebras.     — ¿Estás bien? — preguntaron con voz rasposa, gruesa y fuerte. La mano en mi cabeza se seguía moviendo, fregando de forma amigable, tratando de dar confianza. Levanté el mentón, apuntando mis ojos a los contrarios y abriéndolos con fuerza por la sorpresa. Aquella persona con tono imponente tenía un rostro tallado por ángeles, la piel levemente bronceada haciendo contraste con su sonrisa delgada mostrando sutilmente sus dientes, los ojos brillosos y acaramelados con un leve toque de ignorancia.     — Sí. — logré decir, hipnotizado por la otra persona.     — Genial. — dijo, despeinando mis cabellos y dejando la acción al instante. Sonrió de lado, tirando una de las comisuras de sus labios y agachándose para agarrar los libros que anteriormente se le cayeron, le iba a ayudar, pero fue totalmente inútil porque lo hizo de forma veloz.     — Ojalá estar en los zapatos de ese niño. — se escuchaba desde un lado, sonreí, claramente era la escena que dije.     Situación de historia chiclé, la nueva estudiante chocaba con el chico popular con fama entre las mujeres, se miran por un instante y entablan una conversación para terminar besándose y comiendo perdices.     Claro, todo eso, pero con un chico, y sin la imagen que esperaba. Más que una conversación fue un diálogo patético, un par de groserías leves sin ser demasiado altas y sin un beso. No esperaba más que eso, solo ser el centro de atención entre las chicas.     Pedí disculpas con una sonrisa y las cejas un poco bajas, el rostro frunció el ceño. Me separé y comencé a caminar, fue una situación absurda, no lo negaré, sólo quería llegar pronto a la secretaría y preguntar el aula a la que debía de ir.
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