El cuerpo desnudo de Jayden crujió bajo las sábanas, se sentía frío e inquieto, faltaba algo, faltaba alguien. Se estiró bajo la protección de aquella tela blanca, alargando el brazo hasta el otro lado, notando que no había cuerpo alguno, gimió en dolor, siempre lo mismo. Llevó ambas pálidas a su rostro, sacando alguna lagaña y tratando de acostumbrarse a la poca luz que entraba por las cortinas. Giró un poco su cabeza, viendo que el reloj marcaba las 11:09 a.m., era sábado, tenía todo el día libre y ya había rendido la mayoría de sus exámenes, pensaba quedarse todo el día en la cama durmiendo, pero algo le dijo que no. Estiró sus brazos hasta el techo, como si admirara algo en su mano, siendo así y sonriendo como bobo. En su transe de joven enamorado, un susurró en su oreja
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