La fila del comedor era bastante extensa. Harper hablaba en voz alta tratando de que su tono resalte entre los gritos de los demás. Mentiría si diría que amaba el comedor, era uno de los lugares que más detestaba. Todos te observan, la señora que atiende siempre está de mal humor y la espera sobrepasaba los veinte minutos de receso. Por ese caso, preparaba mi almuerzo en la noche o compraba algún refrigerio camino a la escuela. La chica cual era mi amiga, sonreía y movía la cabeza de un lado a otro mientras escuchaba a las chicas del fondo con su música bochornosa y alta. — ¡OIGAN! ¡Chloe golpeó a Tate! — gritó una voz lo bastante chillona en la puerta. Todos en el comedor giraron la cabeza, copié a todos para ver a una chica lo bastante enana y delgada, con dos rodetes eno

