Año 2003 – Chile Poco tiempo después de su última muerte, me enteré de los detalles. Mi hermano había realizado un hechizo para evitar que Rithana volviera a la vida. No lo entendía. En esa última vida, estuvimos bien, nos amábamos, ella estaba dispuesta a dar su vida por nuestro hijo y, si no salía como esperábamos, iba a volver a la vida para estar conmigo. Sin embargo, de alguna extraña manera, mi hermano le lavó el cerebro de tal forma que ella ya no quería volver. Esos siglos sin ella me habían hecho meditar en lo que habíamos vivido, qué pasaba que, vida a vida, ella se iba con mi hermano. Un día, sin querer, me enteré de cómo lo hacía. Él se disfrazaba de mí, usurpaba mi persona y con eso la convencía de alejarse de mí, se le presentaba como un yo malo, déspota, que no la amaba

