CAPÍTULO 12

2224 Palabras
"Entre secretos" Angy. —No. Agrega con pausa y calmado, el oscuro con los ojos amarillos. —Solo quería saber quién de ustedes es quien debe vivir y quién no, —ríe con maldad. Levanta el dedo índice con lentitud y de repente Marco es alzado por los aires, el oscuro chasquea la lengua y suenan huesos crujir. Giro y veo como Marco hace muecas de dolor y de su boca sale sangre, espesa y negra. —Tú no me sirves, —algo en mí debe de estar mal, porque siento placer de tan solo mirar su expresión. Pero la parte buena que aún sigue latente grita que lo deje en paz. —Esta sufriendo... —Murmuro, Marcus levanta la mirada y sus ojos se pierden dentro de los míos, como queriendo decir "Calla y obedece" pero no puedo hacer eso, no puedo permitir que le haga daño a otro estando presente. —Déjalo. Agrego, con voz de mando. Barto ríe como si le hubiera contado un buen chiste y es entonces cuando giro para encararlo. —Te dije que lo dejarás en paz, él no te hizo daño. Marco cae al suelo y entonces, Barto se acerca y agacha hasta estar a mi nivel. —¿Por qué las humanas que he conocido se creen con el poder de exigir? —Trago grueso, queriendo tener el mismo valor que tuve hace un momento pero no, nada sale de mi boca. —Allison y tú tienen mucho parecido, —Olfatea todo mi rostro buscando no sé qué con exactitud, pasa su pulgar por el medio de mi frente hasta llegar a la barbilla, es entonces cuando expande su sonrisa afilada. —Ya, así que eres tú la que tiene todo de cabeza por aquí. Era de esperarse que resistieras igual que ella, pero... Me sorprende que aún no te hayas dado cuenta de tú propio poder, Allek siempre fue el de los buenos genes y mezclándose con un recipiente —Chasquea la lengua y da dos golpes en mi frente— lo hizo bien. —No sé de qué habla. —La verdad que no tengo una idea de las cosas que salen de su boca, no conozco a ningún Allek ni mucho menos a la Allison que dice. Creo que enserio está perdido en el limbo oscuro que lo está volviendo loco. —Oh, cierto —Miro por el rabillo del ojo a los chicos. Marco por muy raro que parezca se está recomponiendo poco a poco y Marcus tiene un hilo de sangre bajando por la nariz. —Te tuvimos que echar por el bien de todos, —Se da media vuelta y camina como si hubiera perdido un tornillo, danzando de un lado a otro mientras gira y tararea una melodía rara. —Ay, Allison... Allison... Si supieras que tú nenita está conmigo ¿Qué harías? ¿Me atacarías de nuevo? O... —Da un brinco y aplaude, —Seguro que enviaría a Allek a matarme con lo despiadado y obediente que es él, seguro. Miro a Marcus y él a mí, no entiendo que sucede pero al parecer él si. Le hago muecas para que diga lo que sea y saque a Barto de su mundo lleno de locura para que nos dé respuestas a nuestras preguntas. —Señor, —murmura por lo bajo, Barto sigue Danzando y diciendo más cosas sin sentido. —Señor Barto, —La dureza en su voz hace que el mencionado se detenga y lo mire con una expresión diferente, como si no estuviera aquí con nosotros sino en su mundo (dentro de lo más profundo de la mente, si es que acaso tiene). —¿Quién es ese señor del que hablas? —Indaga, entre sorprendido y extrañado. Barto está mucho peor de lo que imaginé cuando Marco contó la historia. De verdad sea lo que sea que entró a su cabeza, lo daño seriamente. —Usted. —Nada más de terminar de escuchar eso proveniente de Marcus él comienza a reír tanto que una lágrima (creo que eso es) cae como cristal y se revienta en el suelo. —No, debes de estar confundido. Yo no sé quién es ese, solo sé que no sé nada. —De nuevo la estúpida risa, dentro de mi van creciendo unas ganas inmensas de golpearlo con lo primero que encuentre. Estar mucho tiempo en este mundo me está cambiando lo puedo sentir, es como un mal que se abre pase y se va instalando en tu alma. Muerdo mi labio inferior antes de hacer lo que no haría jamás en el mundo al que pertenezco con una persona tan peligrosa. —¡Ya deja la estupidez y actúa como alguien cuerdo o te pateare el culo muy fuerte! —Esta bien, eso sí se salió de lo más profundo de mi ser. Marcus enmudece y Marco ríe por lo bajo, agregando un "Eso chica" con sarcasmo y maldad. Barto deja caer su cabeza y espalda, como una flor marchitándose, con un leve tic en su ojo derecho y una media sonrisa. —Yo estoy muy cuerdo, la que no lo está eres tú. —Aullidos comienzan a escucharse por todos lados y Barto da saltos en su lugar. —¿Los escuchas? ¡Están muy molestos! Y no conmigo. El tono burlesco que usa me hace tragar grueso en el lugar en el que estoy parada. Marcus se pone en pie y se acerca, pero entonces Barto al darse cuenta con tan solo un chasquido de sus dedos lo arroja contra la pared. —No te pases de listo, tú no eres Allek solo una mala imitación del original. —Marcus gruñe, quizás por impotencia. —¡Ja! ¿Qué se siente saber que puedes tener el físico de un fundador pero no la jerarquía o la fuerza? ¿Horrible quizás? Bueno, sí, eso es lo que les toca a ustedes por ser los derivados de nosotros. Arrugó el entrecejo, una sombra se mueve tras de Barto de un lugar a otro con mucha velocidad, pero aún así soy capaz de verla, no tengo idea del porque, pero lo hago. De la nada se detiene en medio, bajo el candelabro que cuelga en el techo y entonces, la sombra comienza a tomar forma. Para ser exacta una humana, abro los ojos tanto como puedo al entender a qué se está pareciendo. Con un tono de cabello un poco más claro y rostro más juvenil, una versión de Marcus aparece tras del jefe de los lobos asesinos. Camina con lentitud hacia donde está el muy insufrible Barto y cuando menos se lo espera, alza al mismo al hacerlo girar y tomarlo del cuello. —Voy a ser sincero contigo, no me iba a entrometer en tus asuntos. Pero debido a que tus asquerosas criaturas me despertaron de mi siesta, tendré que hacerlo, Barto, hermanito. Tienes menos de un minuto para hacer que esas alimañas se calmen. Marcus camina hasta colocarse a un lado de mi y por lo bajo susurra. —Él es Allek, uno de los creadores y me atrevo a decir que el más peligroso. —La mirada del susodicho deja de estar sobre Barto y termina posándose en nosotros. Sus labios se separan y arroja al jefe, a un lado como si no pesara nada en lo absoluto. —¿Quién eres tú? Señala en la dirección en la que estoy y de pronto, con su pulgar hace la cena de que me acerque. Sin querer el cuerpo se alza de suelo y flotando se acerca a él. —¿Por qué te pareces a mi esposa? —No comprendo la manía de los oscuros por olfatear a las personas pero Allek también lo hace y cuando parece que todo está bien, no lo está en realidad. Si expresión pasa de una preocupada a una extrañada y alza las cejas. —¿También lo hueles hermano? —Barto ríe contento. —Cierra la boca, —Refuta molesto. —Es imposible. —No lo es, —El jefe de los lobos ríe divertido y solo basta una mirada para que sangre brote de su nariz. —Tu y yo, iremos a otro lado y me darás razones para no eliminarte. —Señor, —Marcus habla y Allek lo mira con desprecio. —¿Qué hace alguien tan insignificante como tu dirigiendo sus palabras hacia mí? —Marcus cierra los ojos por un instante y respira profundo, él detesta sentirse menos que cualquier otro ser. —Perdone, pero yo la traje del mundo humano, por error. La explicación no solo le causa una risa seca a Allek sino que además hace que se burle de Marcus. —¿Te crees tan fuerte como para lograr abrir un portal? Me das vergüenza, ¿No entiendes que los seres como tú no tienen la capacidad no de pensar por si mismos? Mucho menos para lograr ese tipo de cosas. No me logro mover y eso hace que el mal humor vaya haciéndose paso en mi. Tampoco me ayuda mucho el echo de que otro oscuro se sienta superior sobre Marcus, no sé, pero no quiero que nadie siga humillándolo de la manera en que lo hacen. —Mira, Allek ¿Cierto? —le resto importancia así como él lo hace con Marcus y eso llama su atención de inmediato, los oscuros enserio tienen un grave problema de autoestima. Una sonrisa cínica se forma en sus labios, es cuando capto que tengo toda su atención. —Hablas y hablas como si tuvieras suficiente poder y no pueden ni siquiera mantener a raya unos simples lobos, que, según ustedes crearon. Solo dan pena ajena. — Los ojos de Allek se iluminan y sonrisa se ensancha. La maldad brotando por todos y cada uno de sus poros, trato de hacerme la fuerte y no flaquear ante semejante ser. —¿Te crees muy lista? Puede partirte el cráneo solo con un golpe o peor, hacer que todos esos lobos te arranquen la piel y mientras lo hacen, yo me voy a reír tanto y a disfrutar tu agonía y sufrimiento. —¡Bájala! —Una voz femenina se abre paso, Allek gruñe molesto, sus ojos dilatados parecieran unos posos llenos de crueldad. —¿No me has escuchado, Allek? —Deja que caiga de culo al suelo y me sobo, trás de él una mujer... Mejor dicho, una especie de réplica mía aparece. —O, si eres tú. —Se agacha y me da un fuerte abrazo, Allek y Marcus nos miran sin comprender la acción, imagino que no tienen muestras de afectos en su mundo, pero en el nuestro sí, lo cual quiere decir que esta mujer es humana. La miro a los ojos y ella sonríe, tiene las más calurosa sonrisa que jamás haya visto antes. —Cuando dijo que seguías viva no pensé que te llegaría a ver más allá de los espejos y las sombras, pero mírate, aquí estás. Tan grande y hermosa, mi Angy. Marcus dirige la mirada hacía Allek quien bufa. —Ella... ¿De que hablas mujer? —Barto ríe en una esquina del lugar, moviendo su cabeza de adelante hacía atrás. —Es su hija. —Canta, —de los dos. La perdición de ambos mundos, la hija de un creador y un recipiente humano, que puede viajar de una tierra a la otra. —Allek chasquea la lengua y haciendo un movimiento con su mano, hace que Barto se ponga en pie y se enderece. —Vuelve a la realidad. —Ordena y de repente así de simple, lo hace. —Gracias por eso, lo necesitaba. Mis lobos han hecho mucho desastre, debo repararlo de inmediato. —Hazlo ya, antes de que pierda el poder sobre tu deteriorada mente. Los ojos de la mujer vagan por mi rostro, luego sus manos las posa sobre el mismo y acaricia mis mejillas. —Hacía mucho que no sentía el calor de otro ser, —Allek carraspea y ella se defiende. —Hablo de una persona humana, capaz de sentir empatía por otro ser vivo. —Eso no te estás ayudando mucho. —Agrega, molesto. Barto por otro lado, cierra sus ojos y respira profundo. Levanta los brazos y murmura palabras incomprensibles. Los aullidos a nuestro alrededor comienza fuertes pero poco a poco vas disminuyendo hasta volverse todo silencio. —Hubo unos cuantos muertos, pero nada que pueda hacer tambalear el equilibrio de este mundo. —Lo miro sin comprender como puede ser alguien tan cuerdo pero recuerdo lo que dijo Allek, él está manteniendo el control sobre su hermano para que pueda solucionar los problemas allá afuera. —Angy —Los ojos de la mujer se iluminan, estoy empezando a sentir la incomodidad. —Tienes que venir con nosotros hija, te prometo que voy a explicarte todo lo que sucedió. De refilón veo como Marcus hace una mueca y hablo. —Lo siento, pero no iré a ningún lado sin él. —Lo señaló, Allek lo observa con rabia y superioridad. Tienen como una especial de rivalidad que puede sentirse, Marco, en silencio se escabulle por la puerta de entrada dejándonos solos, cuál cobarde que es. Pero era de esperarse al final esa es su naturaleza, ser una persona despiadada, despreciable, sanguinaria y traicionera.
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