"La distancia destruye"
Poe.
— ¡Tercera convulsión! —grita g*****a desde la habitación de Dylan. —Miro a los lados, quiero creer que se va a reparar lo que sea que este pasando en estos momentos.
Al parecer debe estar sucediendo algo terrible en el mundo oscuro como para que Marcus no detenga el deterioro de la mente que vive controlando desde que tengo uso de razón.
— ¡Ya se detuvo! —vuelve a gritar y entonces me detengo de afilar las espadas, solo en caso de que quiera salir y atacarnos, de él se puede esperar lo que sea.
Miguel carga el arma y Mika junto a su novia Trisha se colocan en modo de defensa, al parecer no sou el único aquí que duda y teme por su propia vida.
— ¡Es Dylan no Marcus, repito es Dylan no Marcus! —dice, haciendo que todo volvamos a lo nuestro.
Una sombra pasa por debajo de mis pies a una velocidad impresionanate y a pesar de ser tan rápida puedo notarla, la sigo con la mirada y le veo desaparecer al llegar a la puerta de salida.
Un frío raro eriza mi piel y un cantico de cuna es susurrado a lo lejos o al menos eso pienso, porque los demás conversan con total tranquilidad entre ellos como sino notaran nada.
Poe.
Poe.
Poe.
Susurra la misma voz en tono burlón y culmina riendo.
Algo está pasando allá porque esto se está volviendo extraño y no me agrada para nada.
Bajo las espadas hasta que el filo de ambas tocan el suelo y la luz del bombillo las ilumina. La sombra pasa rápido pero no choca con ellas sino que las rodea y sigue, luego antes de juntarse a la sombra de Trisha, se detiene y una vez más regresa en mi dirección, choca el filo de mis espadas y se desvanece.
—Eso fue extraño. —Alzo la mirada para observar a g*****a, ella tiene sus ojos puestos en mis espadas y una expresión de extrema confusión.
— ¿También lo viste? —indago reteniendo el aliento. Gal se agacha y toca con su dedo índice mis espadas.
—No sé que vi en realidad, solo sé que tus espadas se volvieron rojas en un segundo y luego volvieron a su color normal... Pero puede ser parte de mi imaginación, ya sabes.
Arrugo el entrecejo.
Ella no vio lo que yo, pero si algo en fin.
—No vi que cambiaran... —Murmuro, sus ojos de gato tienen un cierto brillo cuando me ve.
—Nada en ti, en los chicos o en mí es normal ¿recuerdas? —Mira a nuestro alrededor, los chicos en una esquina y los demás pasillos solos. —Hemos sido especiales desde siempre, unos más que otros, ejemplo de ello Dylan y Marcus... Incluso, tú.
Alzo una ceja en espera de respuestas pero ella solo sonríe con maldad y picardía.
—Luego nos enteraremos de que es lo que traes contigo, ahora solo sabremos bien que es lo especial de Angy. Porque presiento que esa chica inconsciente en la habitación de al lado va a volver, no sé porqué, pero no siento lo mismo que cuando Evelyn falleció.
Respira profundo y humedece esos lindos labios que tiene.
—Presentir cosas es lo mío Poe.
—Lo sé, —la interrumpo, recordando esos momentos dentro del manicomio donde ella era la única que sabía cosas antes de que sucedieran. Ese sitio no solo tenía personas enfermas y sádicas como personal autorizado; sino, que tenía también unos pacientes fuera de lo común.
Da una amplia sonrisa y se pone en pie, —Iré a ver que es lo que queda del Dylan consiente... —suspira— Marcus debe volver antes de que sea demasiado tarde para recuperar esa mente.
Se retira pavoneando con su sensual cadera moviendo de un lado al otro, como un felino. Propio de ella desde que la conozco.
—Quita esa cara de baboso. —Miguel se sienta a un lado con su tablet, seguro está hackeando a alguien.
—No tienes que estar celoso, sabes que te quiero nenita. —Me da un fuerte golpe en la nuca antes de que pueda reaccionar y de inmediato llevo mi mano a ella para calmar el dolor. —Serás... —lo fulmino con la mirada mientras el ríe.
—Que seas ágil con las espadas no quiero decir que también sin ellas, me he dado cuenta desde hace mucho que eres un asco en combate cuerpo a cuerpo.
—En lo que por una extraña razón eres bueno. —Argumento, alza una ceja y con su mano derecha finge tener un arma.
—Soy mejor como francotirador, pero sí, en combate soy mejor que tú. —Mira por sobre la tablet al suelo y suspira —He estado haciendo cálculos sabes, no se lo he dicho a nadie así que serás el primero.
Guarda silencio cuando Trisha le da una fuerte bofetada a Mika y comienzan con un duelo en mitad del pasillo, hasta que comienzan a alejarse.
—Sucede que —comenta por lo bajo, solo para que yo lo escuche. —Me parece que ella no es real, digo, si ponemos toda su historia en la mesa uno claramente se da cuenta que existe eso que la hace "una mentira" no sé si alguien más lo ha notado pero en definitiva está ocultando cosas grandes.
Asiento, sé a lo que se refiere. Yo también lo pensé e incluso g*****a comentó lo mismo cuando la conocimos, tiene demasiadas cosas en su contra... Digo ¿Cómo alguien puede sobrevivir a una secta que experimenta con humanos?
Nadie, al menos, nadie que sea común.
—¿Qué deberíamos hacer? —indago, su aparato electrónico brilla y Miguel sonríe.
—Creo que nada, aún. Dejemos que esta bebe trabaje por unos días más y encuentre algo jugoso.
—¿De qué hablas anormal? —inhala profundo y muestra la pantalla de la tablet, en donde se ve con claridad una foto de Trisha y Angy sonriendo ampliamente.
—Poco a poco la información "borrada" aparece, lo que entra a la internet jamás desaparece.
Asiento en comprensión a lo que se refiere, él solo espera que la verdad aparezca para hacer de las nuestras.