Pov Esperanza
— Llegó el viernes, me levanto y me meto a la ducha no sin antes hacerle unos cariños a mi panza que ya es muy notoria , mientras me estoy bañando recuerdo la mirada de Joseph esos ojos azules penetrantes, que lo hacen tan misterioso. Siento que tocan la puerta y la voz de mi nana resuena.
— ¿Dónde estás? Mi niña– dice ella.
— ! Aquí en el baño nana¡— respondo…
— Te espero abajo para que desayunemos, recuerda que dentro de una hora vienen por ti— dice mi nana
—¡Está bien, ya bajo!
Pov Joseph
—Estoy desayunando con mi madre, y ella solo habla de que me debo casar está emocionada pero se le olvida un detalle, soy un hombre lobo el hijo que tenga también lo va heredar.
Helena
— Hijo llevo un buen rato hablándote, estás como en las nubes.
Joseph
— Nada madre, solo que tú estás dejando pasar lo más importante, somos "mitad lobo".
Helena
—Lo se cariño, pero debes saber que el hijo que tengas puede ser quien te saque de esa ' maldición ' no tengo la certeza de que suceda así que no te hagas falsas ilusiones hijo.
Joseph
—Miro el reloj ya casi es hora madre — le hago un ademán para que salga
Casa Cárter
— Estoy observando hacia la puerta esperando que vengan por mí, me siento muy entusiasta por el hecho de saber que será mi bebé.
Nana Ricarda
— Niña ¿quieres que te acompañe?
Esperanza
— No nana, tranquila estaré bien!— Escucho la bocina del auto y salgo.
— Ahí está el Adonis de mis sueños, con su madre se le ve una linda sonrisa, pero a la vez el misterio de sus ojos azules, sacudo mis pensamientos y me ruborizó por qué me están observando tal vez se dieron cuenta a quien miraba, me acerco al auto él me abre la puerta para que tome asiento.
Helena
—Hola querida cómo va todo con mi nieto.
Esperanza
— Todo bien, Helena se porta de maravilla — digo levantando la mirada hasta el asiento de chófer y está él mirando en dirección a mi vientre
Joseph
— Todo bien entonces, pequeña flor —dice él y yo me sonrojo, nadie me había llamado así.
— Todo perfecto — le respondo y le doy una sonrisa tímida
— Llegamos al hospital, dónde trabaja Mónica mi amiga, ella me estaba esperando con Patrick quien va a ser mi médico obstetra desde ahora, nos hacen pasar a la sala mientras me entrega una bata quirúrgica, para que sea más cómodo y me hace señas para que me recueste en la camilla, siento un líquido frío que esparce por mi vientre mientras dice
— Este es el saco gestacional, y esto que ves aquí es tu bebé — mientras sigue moviendo para hacer notar más el feto — señala y dice — aquí ahí otro y es niña— me sorprendió lo que dijo — Son dos niños — le preguntó — Es una niña y un niño — me responde — ¡gemelos! digo sorprendida no lo puedo creer, solo una vez resulta que son dos bebés, volteo a mirar la cara de Joseph y la de su mamá se les ve la conmoción — Bueno levántese señora Esperanza, le recetare algunas vitaminas y le daré la cita para el próximo mes, debe alimentarse bien le recuerdo que ya son tres, pase por la farmacia del hospital para que retire los medicamentos y cualquier situación que se le presente, no dude en llamar– dice el doctor Patrick.
Helena
— Gracias doctor, nos vemos el próximo mes— tomo la mano de Esperanza diciéndole vamos cariño, debemos hacer cosas de chicas guiñandole un ojo a mi hijo.
Joseph
— Bueno madre las llevó hasta el centro comercial, y luego me dirijo a la empresa.
Esperanza
— En camino al centro comercial, nadie mencionó una palabra pero sentía su mirada observando mientras yo lo ignore, no tenía ganas de hablar así que saqué mi móvil y llame a Sarah para que nos alcanzara en el centro comercial, al llegar me bajo mientras la señora Helena habla con Joseph en el auto, la espero en la entrada hasta que ella decide bajar..
— Esperanza querida, ahora que sabemos el sexo de los bebés vamos a comprar algunas cosas, aquí mi hijo me dejó una tarjeta para todo lo que necesitemos y no acepto un no por respuesta— asiento sin hablar ya que no tengo más remedio que aceptar, por qué son sus nietos.
—Está bien señora Helena, solo por qué es usted, su hijo no tendrá la misma suerte— le digo con una risita..
— Bien aquí compraremos todo, ¿estás lista‽—me dice dándome un abrazo.
— ¡Más que lista! — le respondo
—Después de comprar, tantas cosas y hacer que las llevarán a casa, al fin nos sentamos a descansar y a comer algo decente moría de hambre, creo que por eso Helena es tan delgada cuida mucho su figura..
—Buenas interrumpo algo, como puedes ser así de mala Esperanza — dice Sarah parada detrás de mí
— ¿por qué dices eso? Amiga no te avise nada, porque hoy debías estar pendiente de lo que pasará en la empresa pero tranquila te invito a almorzar— le digo tratando de apaciguar su temperamento
— no claro como me excluiste de conocer a mi sobrino — poniendo cara lastimosa y arrugando el entrecejo
— y no es sobrino! Son dos de sexo diferente o sea niña y niño — Sarah abre los ojos con sorpresa.
— !¡Son gemelos! — casi gritando de emoción y se tapa la boca para luego abrazarme.
— Ya que no dejabas de hablar, te presento a la madre de Joseph la señora Helena — ella le tiende la mano
— Es un placer conocerla señora Helena – dice mi amiga
— No seas tan formal, el placer es mío solo dime Helena y tú también Esperanza, no me digan señora que me siento vieja – soltando una carcajada.
— Cuando salimos del centro comercial, ya casi estaba oscuro el cielo se podía apreciar una media luna, Sarah había pedido su auto y ella nos llevaría de regreso, a mi casa donde Joseph pasaría a recoger a su madre..
— Bueno hija, te puedo llamar así verdad?— Si Helena, puedes hacerlo no me incómoda para nada.
— Está bien, entonces te llamaré hija de ahora en adelante– deslumbraba su sonrisa, para mí es una mujer muy amable y excepcional.
—¿ Mañana volverá para decorar la habitación de los bebés?— Si hija y después de terminar me devuelvo a Francia, por qué Germán debe de sentirse solo allá a pesar del trabajo, no estamos acostumbrados a separarnos.
— ¡O sea que el señor y usted llevan muchos años juntos! — pregunta Sarah asombrada— Claro cariño treinta y dos años, para ser exactos cuando me case con Germán tenía veinte años, y dos años después di a luz el hombre maravilloso que es mi hijo, aunque a veces es tan idiota— suelta una carcajada— ya llegamos y ahí está su hijo esperando — dice Sarah — Nos bajamos del auto y caminamos hacia el, que solo nos miraba en silencio— querido hijo llevas mucho rato aqui— claro madre hasta ayude a meter todo lo que compraron para la sala— dice el, ladeando la cabeza para mirarme a la cara, haciendo que me sonroje insofacto — Incluso madre, llame a una diseñadora de interiores para que les ayude a decorar, llegara a la nueve de la mañana (jumjum) pueden adelantarse necesito hablar con Esperanza— dice Joseph haciéndome una seña — Si entren ustedes yo las alcanzo pa cenar— Perfecto cariño pero no tarden y tu hija cualquier cosa que intente este troglodita, solo grita— me dice con una sonrisa burlona– y yo asiento
— Cuentame que quieres hablar y que sea rápido— le digo en un tono altanero— Quiero hacerte una propuesta, pero no sé vale rechazar promete que al menos los pensarás— Tal Vez pero dime de qué se trata — le digo y lo veo arrodillarse y sacar una cajita al abrir ahí una argolla de compromiso, tapo mi boca para no gritar y pienso por qué este hombre me sorprende cada vez más— ¿TE CASARÍAS,CONMIGO?— solo escucho su propuesta que se repite, una y otra vez, junto con el grito emocionado de mi nana Ricarda, Helena y mi amiga Sarah.. que chismosas son digo