Majo sonrió, y empezó a narrar como ella y Salvador esperaban un solo bebé, que por cierto el médico les había informado que era niña. —Teníamos todo listo para recibir a María Isabel, pero Rodrigo, desde siempre, desde mi vientre siempre ha hecho lo que le da la gana, se escondió durante todo el embarazo. Giovanna arqueó una ceja. —No me sorprende, siempre te sales con la tuya, y ya veo a quien heredó Lulú, la manía de esconderse muy bien. Rodrigo esbozó una amplia sonrisa, lleno de orgullo. —Rodrigo Arismendi, siempre consigue lo que se propone —advirtió, miró a su esposa con el descaro que lo caracterizaba. Giovanna sintió un estremecimiento en todo el cuerpo. Sus rodillas se pusieron como gelatina, anticipándose a lo que estaba por venir. —Como iba diciendo, el día del parto —co

