Sera entró en la habitación. Dyson estaba despierto. Su mirada se dirigió a ella y el reconocimiento los iluminó. Sera sonrió, secándose las lágrimas mientras él abría la boca para hablar: —Se... se... ra —susurró. Sera asintió y alargó sus pasos hacia él. —Estás bien —murmuró, con la voz desbordada de emociones. Dyson asintió. —¿Podemos llevarlo a casa? —preguntó Nate al médico. —Sí. Ya está bien —respondió el médico. Nate se fue a pagar la cuenta. Sera estaba ayudando a Dyson a sentarse en la silla. —Es muy afortunado de tenerte como hermana —comentó Ara, admirando su relación. Aunque eran medio hermanos, Sera lo trataba como a su propio hijo. —Lo quiere mucho —le dijo Freya a Ara. —Tengo suerte de tenerlo como hermano —respondió Sera, acariciando el cabello de Dyson—. Estuvo

