-¿Cómo no notarte? ¿Acaso crees que soy ciego? Una mujer como tú en un lugar como ese, destaca como una luciérnaga en una noche oscura. Pero antes, ella no lo sabía. Se le acababa el tiempo y tomó una decisión: Daría ella el primer paso. De todas maneras, si él le hacía un desplante, en pocos días ella estaría en otro continente y los separaría un océano. Así que su orgullo estaría intacto. Antonio amaba su trabajo. Pero en ocasiones quedaba en él esta sensación de vacío. Había apetitos, necesidades, deseos que su trabajo no llenaba. Entonces comenzó a escribir. María no lo pensó más. Se levantó de su mesa y se sentó en la silla vacía de la de él. -Escribes una historia, ¿verdad? Dijo ella. - Sí, respondió él sin salir del asombro. -¿La puedo leer? Así comenzó todo. Los dos charlar

