Así no juzgas la excelente calidad de mis adivinanzas. Me han dicho que tú has dicho un dicho que yo he dicho. Ese dicho está mal dicho, pues si yo lo hubiera dicho, estaría mejor dicho que el dicho que a mí me han dicho que tú has dicho que yo he dicho. Los dos intentaron repetir el trabalenguas, riendo, tartamudeando… con dificultad. Hasta que ambos consiguieron decirlo. - Vamos con otro. Dijo María. Si tu gusto gustase del gusto que gusta mi gusto, mi gusto gustase del gusto que gusta tu gusto, pero como tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto, tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto ¿Te gusto? En esta ocasión, ninguno lo logró. Antonio se quitó la pantaloneta y María, el sujetador. Entre risas, miradas y coqueteos, la temperatura subió de nuevo. Al final del

