- ¿Lo dices por la chica rubia? No pasó nada entre nosotros. Bailamos un par de canciones, me despedí y vine solo al hotel. - No me des explicaciones. No es de mi incumbencia. ¿Por qué me importaría? Preguntó ella. - Claro que te importa. Estás loca de celos. Sabes bien que a la única que quiero follar es a ti. María apartó la vista y se quedó callada. Alberto cambió el tema. Vine por ti para ir a desayunar y luego al centro. De allí caminaremos hasta el puerto ¿Qué te parece? Sé que te encanta hacerlo y dijiste que en Colombia acostumbrabas recorrer largas distancias. María intentó negarse, pero Alberto no se lo permitió. -No aceptaré un no por respuesta. Dijo poniendo un dedo en su boca. El puerto de Málaga era precioso. Le recordaba un poco a su Cartagena. Alberto llevaba una ca
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