Cuando Downey le nombró guardaespaldas de Boneka solo pudo pensar que era valiente. Lo era porque confiar un tesoro así, alguien a quien amaba tanto, a otra persona, requería de valentía y fuerza y lo admiraba por eso. Ahora, a él le tocaba hacer lo mismo y requirió de toda su voluntad para hacerlo. No era fácil en ningún sentido, tenía que dejar de lado su temor a que otros no pudiesen rescatarla, o que incluso ella no lograse resistir, y se obligó a no pensar de esa manera. Primero, Boneka era muy inteligente, y su fortaleza se hallaba en Dios, lo que la había convertido en una persona inquebrantable. Segundo, las fuerzas policiales y militares que enviarían al lugar donde la retenían, eran profesionales como él, y no tenía el ego tan alto como para pensar que era el mejor de todos, p

