Seth regresó exactamente a un cuatro para las cuatro, lo sabía porque acababa de visualizar el reloj en la pared, en cuanto él entró, Stand se retiró despidiéndose. Boneka se obligó a mantenerse sentada en el sofá, no podía saltar a su encuentro… —Buenas tardes —dijo avanzando por la sala encontrando su mirada. —Seth, querido, es un gusto verte de nuevo —Julie se levantó inmediatamente a saludarle con abrazo. … Pero su madre sí podía. Sonrió ante el cariño que le tenía, era reconfortante. —Igualmente digo, señora Julie —respondió entusiasmado —. Bienvenida de regreso. —Gracias, Seth, y me refiero a gracias por haber estado aquí en todo este caos, cuidando a Boneka —sinceró tomándole por los hombros —. Eres increíble. Seth sonrió apenado, no era que le gustara que le alagaran por lo

