Mateo llevaba a Boneka por el brazo, sus manos habían sido atadas detrás de su espalda cual prisionera. Se encontraban en un galpón de gran tamaño que le recordaba a una base militar, claro que no podía serlo. Varios seguidores de Denalio estaban allí, mujeres y hombres la abucheaban y gritaban, algunos hasta le lanzaban cosas. —No hay mucho tiempo para explicaciones —dijo Mateo a su lado —, pero debes saber que estamos organizados para salir de aquí, solo mantente tranquila lo más que puedas. —¿Dónde está Paris? —Posiblemente la hayan encerrado, digamos que todo aquello para lo que la necesitaban ya terminó, pero también puede que aun esté en servicio. —¿Quieren matarla? —no le era sorpresa en realidad. Cerró los ojos en cuanto una mezcla viscosa le golpeó la cara. —Lamento t

