Boneka no pudo dirigirle directamente la palabra a Seth, puesto que, en todo el recorrido de regreso a su habitación, se toparon con personas del Servicio Secreto y demás, llevando computadoras y dispositivos de un lado a otro. Un hombre no muy mayor, alto, pero no tanto como Seth, de piel bronceada... era Stand, venía del corredor que daba con el cuarto de Boneka, lo inquietante era que llevaba en sus manos la laptop de la joven. —Hey, Stand — le llamó Seth antes de que ella pudiese hacerlo. Lo observó de inmediato, había alzado su mano para detener el camino de Stand, Seth se notaba a la defensiva. —Señorita Boneka—saludó asintiendo— ¿Qué sucede, Ventura? — respondió serio. —¿Qué haces con eso? —¿No escuchaste el comunicado? Es una orden llevar todos los... —Lo escuché — lo int

