Boneka abrazó a su madre con más euforia de la que pensó posible, estaba tan contenta de verla allí, sana y a salvo, de tenerla cerca. —Te extrañé tanto —la voz de Boneka se escuchó quebrada había un gran nudo en su garganta —, todo esto ha sido demasiado. —Lo sé— dice igual de desconsolada —. Lamento no haber estado aquí, de verdad creí que todo había pasado, y sabes que necesitaba un tiempo lejos de aquí con todo lo del congreso y las personas… debí estar aquí para ti. —No eres adivina, yo también pensé que todo había acabado — terminó el abrazo sin alejarse demasiado —. Y sabes que lo entiendo, a estas alturas estoy decidida que, en cuanto todo esto acabe, quiero salir de esta ciudad. —Eso sería genial, podríamos vivir juntas un tiempo. —Eso estaría perfecto— sentía una presión e

