Ivana estaba harta de tanto volar en jet privado, aunque llevara todos los lujos y comodidades a su disposición la verdad es que doce horas de vuelo hacia Los Ángeles desde Roma habían sido una verdadera tortura, sobre todo porque a sus bebés pareció no gustarles el menú porque estuvo vomitando y con fuertes mareos la mitad del vuelo, algo debía reconocer y es que James se había portado muy bien con ella al igual que Víctor, pero le causo mucha vergüenza que tuvieran que calarse sus quejas por tanto tiempo. Estuvieron un día en la ciudad y el buen clima le sentó de mejor manera preparándola para las siguientes diez horas de vuelo que eran desde Los Ángeles hacia la isla de Bora Bora que fueron mucho mejores que las primeras, Ivana iba bastante tranquila a pesar de saber que se encontraría

