Ivana llego a su cuarto y se tumbó en la cama largando un suspiro mientras sus ojos veían fijamente el techo con una gran sonrisa en los labios, era ridículo que se estuviera sintiendo de esa forma con un hombre que ya conocía y con el que tenía una muy larga historia, pero habían unas palabras que todavía seguían zumbando en su cabeza como los malditos mosquitos que rondaban afuera ¿Qué sería lo que no hace dudar de volver con Ivana? quizás realmente estaba enamorado de la otra mujer e Ivana estaba de sobra, se sentó en la cama y tomo la decisión de negarse a la salida que le propuso para el día siguiente porque comenzó a dudar de que realmente sus intenciones no fueran hacerle algún daño. – ¡ELENA! – Víctor abrió la puerta de golpe haciéndola brincar del susto. – ¿Qué demonios pasa con

