Capítulo 32

1643 Palabras

Brianna está en pijama caminando por todos los lugares de la mansión como si ella fuese la dueña de ese lugar. Sus ojos quieren salirse de las órbitas de solo ver la riqueza y la exquisitez de aquel lugar donde ella no piensa salir. —Querida tráeme un café por favor— le dicen a la joven que se quedó en la mansión y que Jackelin se comprometió en pagarle el sueldo— y unas galletitas de soda. ¡Y no te demores! La joven que llegaba en esos momentos con unos periódicos en sus manos los dejó en una pequeña mesa para que la señora Brianna las pudiera hojear y salió enseguida dejándola sola con los periódicos. La mujer con ademanes aristocráticos burdos tomó uno de los periódicos y comenzó a leer y es cuando encuentra aquel anuncio legal. Una notificación para reclamar lo que ella considera es

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