Capítulo 31

2256 Palabras

El hombre alto moreno mira al que está sentado en su silla reclinatorio muy cómodo. Adiel levanta la mirada y ve a Mendoza que lo observa con sus ojos penetrantes como si quisiera hablarle a través de ellos. En el tiempo que llevaba conociéndolo sabía que tenía algo importante que decirle. El hombre era muy reservado y serio, y por eso lo había contratado y porque además le tenía un gran aprecio y fue una de las pocas personas que lo valoró y lo defendió en el penal. Él en compañía de Gustavo Guzmán fueron las personas que lo alentaron a seguir adelante y no dejarse abatir por las circunstancias ni por el maltrato que tenía de parte de los otros reclusos. Los ojos de Adiel observaron inquietos por un instante al hombre que había entrado a su oficina, pero se mantenía callado y volvió a

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