El tiempo parecía haberse congelado en ese espacio de Guasaya, las diferentes personas que se movían entre el boque seco que rodeaba la casa de Carmona era una manera de Moriña de disfrutar de tenerlos a la espera de algo que podía pasar o simplemente no sucediera jamás. Bárbara dejó el muñeco en la cuna, cuando estaban frente a las ventanas o en la parte externa de la casa, se comportaba como si ese fuera realmente su hijo, pero al quedar sola, se asemejaba a la actriz que al final de la obra deja colgado el papel que representa y sigue a la realidad que le rodea, agotada de fingir. Bárbara caminó por la vivienda buscando a Daniel, lo encontró hablando con Urueña, el ojimiel se despidió y le pasó el teléfono satelital, el detective le pasó el reporte de Assim, espera pronto estar con él

