El regreso a Guasaya fue más intenso de lo que esperaban, Ministro quería que Carmona le comentara la mayor cantidad de datos que sirvieran para demostrar que la persona indicada para encargarse de los tratos con El Mago, era él. Esto, aunque lo mantuvo ocupado, resultó molesto para Santa que no podía conversar sobre lo que harían tan pronto llegaran a puerto.
Al menos esa preocupación fue solucionada por Baris que envío un coche para que los recogiera. Una vez dentro del vehículo, Bárbara retomó su papel de líder del Clan Barrera revisando lo que Solano había pasado del departamento de narcóticos, estaba visto que Durán desconfiaba de él por la información que obtuvo de Garzón, llamó a Baris para definir como actuarían, les quedaba contar con suerte y facilitar las cosas a Stephano para que no lo apartaran del caso, si salían bien librados, lo siguiente era atraer a Murat al grupo.
Bárbara analizó la situación, debían hacer creer a los inversionistas que Santa se encontraba en el edificio desde temprano, así tendrían la oportunidad de cubrir su ausencia en la reunión, y evidenciar que alguien los vendió con la policía para poder capturarlos en grupo.
Para esto Carmona entraría con ella a la una de la tarde como normalmente lo hacían después del almuerzo, se prepararía la asamblea colocando la pantalla que utilizaban para comunicarse con El Mago, esperarían a los accionistas quienes llegarían —como siempre— primero Johnson, Higuera y Solón, luego arribarían Marissa, solo que en esta ocasión la acompañarían Nohora y Nereida, a las dos ingresaría Torres, y a las dos y media después de la discusión por la demora de Santa, Baris en una videollamada se contactaría descubriendo la emboscada que les tendieron.
Tal cual como la mujer lo predijo por el informe de Solano, los oficiales liderados por Durán se encontraban en sus puestos desde las diez de la mañana, unos ocupando cargos dentro de la empresa y otros apostados en la parte de afuera del edificio. Bárbara y Carmona ingresaron a la hora acordada revisando varios documentos. Casi a las dos de la tarde, el oficial en el parqueadero subterráneo avisó de la llegada de tres hombres que reconoció como los accionistas, misma hora en la que por la puerta principal, la que se hacía llamar la dueña de la Pesquera Barrera, entró con dos acompañantes.
Ajeno a la trampa que se le colocaba, Durán sonrió porque todo le estaba saliendo a pedir de boca, esperaba tan solo la llegada de dos personajes que le interesaban incluso más que capturar a la viuda Barrera. Si era verdad lo que decía Marissa, implicar a Bárbara, confirmarle los cargos, y dejar bien librada a la Pesquera, era algo imposible de hacer. Por lo visto, la mujer no había medido las consecuencias, al abrir una investigación en contra de su cuñada, la empresa sería intervenida de inmediato y podría asumirla sin problemas legales, en unos seis meses.
Como jefe del operativo se comunicó para que estuviesen listos para entrar a su señal, desde el interior del edificio informaron que el Ministro había llegado por vía acuática, y se encontraba subiendo a la sala de juntas. La única que faltaba era la gatillera, sin embargo, no podían seguir aguardando a su aparición, aunque Nereida había sido claro en la necesidad de eliminarla, para él era más fácil acusar a Solano de soplón si Santa no llegaba a la asamblea. Eso unido al material que tenía, eran prueba suficiente para hundirlo, pistas que bien orientadas podrían pertenecer a cualquiera y que a él lo dejarían limpio de cualquier sospecha en caso de que se descubriera que apoyaba a los Mercenarios.
En la sala de juntas la llegada de Torres fue recibida de manera amable por Nereida que le invitó a sentarse a su lado, Bárbara y Daniel cruzaron miradas confirmando que él se encontraba detrás de la redada que se tramaba en el edificio.
Con tranquilidad y como si no conocieran lo que sucedía fuera de la oficina, la reunión dio inicio explicando los acuerdos a los que llegaron con Ministro y cuál sería el rol de Carmona en la sociedad, de tal manera que los socios debían aprobar o no lo que seguía para el Clan. Johnson detuvo el discurso de Bárbara y preguntó por la persona que habían pedido se hiciese presente por ser el esbirro de quien en un principio se solicitó ceder su puesto en el negocio que tenían con El Mago. Cuando la castaña iba a dar su respuesta, la pantalla por la que se comunicaban con el gestor de sus ganancias, se encendió reproduciendo lo que pasaba en la Pesquera.
El silencio por reconocer que lo que les mostraban estaba ocurriendo a sus espaldas, les llenó de ira.
—Señor Johnson esta es la respuesta por la que Santa no se encuentra con ustedes. Como podéis ver, por orden de Carmona ella cumple con su labor de vigilancia, y muy a mi pesar he de informarles que alguien nos tendió una emboscada.
—Nadie sabía de esta reunión —dijo exaltada Marissa que se levantó a confirmar a través de la ventana lo que la pantalla reflejaba—. A menos —se volteó señalando a Torres— que tú nos hayas fallado por el interés que tienes de trabajar como El Mago.
—Ministro estuvo reunido conmigo hasta esta mañana, por lo tanto, su afirmación es ilógica —refutó desinteresadamente el hombre en el altavoz.
La puerta se abrió dando paso a varios guardias que solicitaban desalojar las instalaciones, la policía subía por ellos y estaba claro que no les importaba si salían vivos o muertos de ahí.
—De aquí no nos vamos hasta que definamos quien se quedará con el manejo del negocio —esta vez fue Nereida el que se impuso, no creía que pudiesen volver a reunirse y menos tener la oportunidad de presionar para que lo eligieran como la mejor opción, el imbécil de Durán de nuevo lo defraudaba.
—No hay nada que discutir señor Nereida, mi mano derecha sigue siendo Daniel Carmona, y quien entrará como representante del clan MNTB es el señor Oscar Torres.
Los accionistas masculinos junto a Torres asintieron para dar por concluida la reunión y marcharse sin exponer su nombre y posición social por el capricho de Marissa Barrera. Higuera informó que luego se comunicarían con Bárbara y aclararían el cambio en la presidencia y las responsabilidades del Clan, por ahora, todo seguiría igual.
—Eres una maldita zorra —gritó Marissa a su cuñada desde el lugar donde quedó cuando los hombres se fueron—. ¿Quién es tu contacto? ¿Cómo carajos te enteraste de todo esto?
Por segunda vez la puerta se abrió, en esta ocasión dio paso a Murat Sinisterra y a Carlos Durán, detrás de ellos aparecieron varios uniformados, cuando quisieron leerles sus derechos e informarles que estaban arrestados, la situación se complicó porque de improviso las cámaras del noticiero nacional aparecieron con Sara Pedraza reportando lo ocurrido.
La periodista ofrecía una descripción de los hechos que era transmitida de manera directa como “última hora”, dejando a la agencia de narcóticos como unos peleles por ingresar sin pruebas suficientes a una de las empresas más prestigiosas de Guasaya. Tras minutos que se hicieron horas, Durán se vio en la necesidad de enfrentar la entrevista, dejando a Murat comandando la pesquisa, de la cual, como informó el jefe del Departamento a la opinión pública, se incautaron varios de los libros de contabilidad para confirmar el lavado de activos, de igual manera, se revisarían las bodegas y se solicitaría el registro de los barcos y lanchas permanentes y esporádicas que tenía la empresa, ya que la persona que los acusaba laboraba directamente con la señora Bárbara Barrera. Al final de la tarde, tuvieron que irse con las manos vacías.
«ULTIMA HORA: Después de la requisa que se efectuara el pasado miércoles en las instalaciones de la Pesquera Barrera, el jefe de la sección de Narcóticos Carlos Durán fue baleado en la puerta de su casa. La familia del detective informó a los medios que los culpables aparentemente eran conocidos del oficial, ya que antes del lamentable suceso, los saludó de manera afable. Este caso queda abierto a investigación».
Bárbara apagó el televisor, tres días habían pasado desde la redada y la noticia de la muerte del detective era la confirmación de que Nereida no permitía errores dentro de sus planes. Por ahora quedaba esperar quien reemplazaría a Duran en su cargo, deseó que fuese Solano, hasta el momento había demostrado su interés en solucionar realmente el caso, ya que se con rapidez comprendió que eso se trataba de mucho más que drogas.
Lo cierto es que por las siguientes semanas debían permanecer quietos, los envíos de los Clanes aumentarían por la inestabilidad que el cambio de un jefe generaba en la división de narcóticos, aunque ya debían tener a un sustituto temporal, el elegido debía ponerse al tanto de los casos que se estaban adelantando en el lugar.
Salió de su oficina saludando a los empleados que le miraban con respeto por la forma como enfrentó a su cuñada y la falsa acusación, nadie pudo comprobar nada, y en parte eso se debía a Carmona, el plan había funcionado dándoles una recompensa con la que no contaban, lo único que quedaba es que Ministro comenzará a cumplir con lo prometido por salvarle el pellejo, la respuesta la tendrían después del fin de semana.
Se despidió de sus empleados para poder ir rumbo a su casa llevada por el chofer que normalmente era de su guardia, el celular mostró el nombre de Murat, abrió el mensaje sonriendo.
—Kyle vamos al restaurante Bahía, debemos recoger unos documentos.
Cuando llegó, el administrador del local la saludó informándole del reservado donde la esperaba Carmona con un invitado. Bárbara se dejó llevar hasta donde los dos hombres le aguardaban y le dieron la bienvenida. Como era de esperar, Daniel dio la orden de traer la comida completa y permitir la entrada sólo de la persona que aguardaban cuando le pasará la tarjeta similar a la que ya le había entregado. El hombre afirmó con una reverencia y salió para dar las debidas instrucciones al personal.
Murat en ese instante y en vista que no tocarían el tema que realmente les atañía, decidió hablar con Bárbara de lo vivido en la camaronera y pedir disculpas por lo ocurrido la semana anterior en el cateo que realizaron por una denuncia falsa.
—Denuncia que fue hecha por uno de los que se encontraba en la sala de juntas y tramitada por el soplón del exjefe del departamento —dijo una gruesa voz que dejó sin palabras al pelinegro que se levantó de inmediato convencido de que frente a él había una visión—. Hijo es necesario que hablemos.
El abrazo que Baris recibió con gusto y las lágrimas que sintió en su hombro le indicaron que Murat oiría su historia sin prejuicios, una que involucraba mucho más de lo que le habían explicado en la agencia.
Como era costumbre cuando el Clan Barrera se reunía en su local, el administrador colocó el cartel de fuera de servicio en la puerta del reservado y un lazo de no pasar para que nadie se aproximara a la zona, dentro del cubículo la privacidad era extremada para poder conversar en un lugar público donde no se expusieran a ser seguidos o grabados por quienes los tenían en la mira.
—Quiero que entiendas que esto es importante para todos, por lo que te voy a contarla razón que llevó a la muerte a Sergio y porque años atrás tuve que sacarte de Colbia.
—Y tener que fingir tu secuestro.
El mayor de los Sinisterra asintió, si debía hablar del caso necesitaba contarle todo y las razones por lo que actuó de esa manera.
—Hace unos años me informaron de varias “mulas” que murieron porque la carga explotó en sus estómagos, dos de ellas fueron identificadas como familiares de unas compañeras de la universidad a la que tú y Bárbara asistieron.
«No hubiese encontrado relación si la hermana de una de las víctimas no se hubiese suicidado dejando una carta en la que explicaba la razón de no aguantar más la situación. La única que le hizo frente, por consejo tuyo, al grupo de acosadores fue Bárbara, pero no lográbamos ver como encajaba en el perfil que diseñamos de estos individuos. Eso hasta que comenzó su relación con Felipe Barrera, uno de los clientes del señor Damián Velásquez, por lo visto, la presión hacia ella equivalía a conseguir las rutas y el control del lavado de activos, sin embargo, comprender que la chica muerta tuvo que prostituirse para saldar la perdida de la droga, nos llevó a intuir que el negocio de esta gente iba más allá del transporte de drogas».
Murat sabía de Magdalena y de Bárbara, pero no tenía ni idea la joven que se suicidó, una que por lo que su padre le mostró en la Tablet, constató que además de la prostitución debía conseguir nuevas personas para cumplir con el mismo rol si quería minimizar con rapidez el monto de lo que se perdió con la muerte de su hermano.
—Fue cuando por tu ayuda a Bárbara te colocaste en su mira, así que nos fuimos y desde Elhi seguimos el caso con Sergio. Es claro que el número de personas que transportan drogas es inmanejable porque mientras casi siempre caen las que son “sopladas”, los cargamentos más grandes pasan por los distractores, de diez casos con menos de 15 kilos, otros diez llevan cantidades superiores y los controles se quedan cortos.
«Con todo y eso, logramos identificar que el grupo que seguíamos tenían un sello particular en la manera como transportaban la mercancía, las cantidades eran demasiado pequeñas para tenerlos en cuenta como grandes traficantes, fue cuando decidimos negociar con ellos, al capturar a tres de las mulas, las dos chicas y el joven aceptaron aun sabiendo que podían morir, algo que sería mucho mejor que la vida que les esperaba.
Nada nos preparó para lo que encontramos, una vez les sacaron la droga, los mantuvieron en unas jaulas hasta encontrarse recuperados, de ahí los enviaron a una casa donde eran tratados peor que animales, comprados y usados a diario por varios clientes. El pago comida con droga para soportar su vida. Cuando obtuvimos el permiso para allanar el sitio, una de nuestras informantes había muerto de sobredosis».
Escuchar a Baris relatar el caso hizo que Murat pensara en ese operativo, sintió que lo poco que había comido regresaba a su boca, el caso en que sus padres trabajaban era el mismo que ahora él asumía como colaborador extranjero.
—Baris y Sergio decidieron regresar a Colbia, contactaron a Daniel para preguntar por Felipe Barrera y saber sobre quien había quedado a cargo del Clan, fue una sorpresa para ellos ver a tu excompañera de universidad.
Bárbara enfrentó los ojos de Murat, demasiada información para quien cree todavía que los monstruos solo existen en los libros.
—La maldad está en todas partes, por el momento creemos que en la universidad Nereida, Torres y el fallecido Bejarano eran segundones de los líderes —anotó Barbar presentando las fotografías del día de la reunión en la pesquera—, no obstante, como te habrás dado cuenta, ahora son ellos los que manejan el negocio.
—¿Y Moriña? —la pregunta era la que ellos también se hacían.
—Tras salir de la universidad por el evento con la profesora Liliana que denuncie por su relación con Nereida, nadie ha vuelto a saber de él —fue la respuesta de Bárbara.
Baris observaba la expresión de su hijo, comprendía que todo lo que acababan de hablar era demasiado para procesar en el poco tiempo que tenían, pero no podían darse el lujo de seguir aplazando una operación más sólida y sin cabos suelto como lo era Durán.
Ese nombre hizo que Murat preguntara por lo que ocurría con Solano, el oficial había dejado evidencia que hacía pensar que Stephano era un corrupto que se aprovechaba de su cargo para pasar información a los clanes y evadir la justicia.
Baris negó de inmediato, el capitán estaba limpio, era el único en el departamento que conocía el trasfondo del caso que disfrazaban como venta de drogas.
—El problema se originó con el candidato Garzón, él colaboró para que una de las víctimas de Ministro y Nereida no fuera asesinado en la cárcel.
Murat miró a Carmona, el ojimiel reflejaba algo de culpabilidad por lo que Solano vivió desde que le dio su colaboración. Cruzó sus brazos, para después subir una de sus manos a la frente y sobar su frente con los ojos cerrado, comprendió porque lo dejaron en el caso a pesar del vínculo filial con el secuestrado, Baris siempre estuvo detrás de eso.
—Ok, esto no es para disculparte por la muerte de Sergio o por tu supuesto secuestro, por lo mismo, creo que la respuesta es evidente —expresó Murat con tranquilidad—, estoy dentro.