La maldición

2168 Palabras

LA MALDICIÓN A las tres semanas de la restauración, Mario me llamó para pedirme que me pasara por el almacén de suministros para la construcción, con el pretexto de que faltaba otra entrega. Descubrí la verdad cuando llegué a la obra con más bolsas de cal. Al ver llegar mi coche, se apresuró a decirme, a través de la ventanilla abierta, antes de que tuviera la oportunidad de apagar el motor y abrir el baúl, que había problemas entre los hombres. Uno de los albañiles, Cliff, había dejado su cinturón de herramientas escondido en una sección de la pared la noche anterior, sólo visible desde lo alto del andamio. Cuando se presentó a trabajar esa mañana, encontró su cinturón de herramientas en el suelo, apoyado en el tabique como si lo hubiera colocado allí a propósito. Con las llaves de con

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