Narra Gabrielle: —Aun no atrapamos a ninguno de los fugitivos —objeté sin poder creerlo. Miré a Jane y ella parecía no poder nada al respecto, le dolía como a mí que ellos se fueran. —Ya no es necesaria que te encargues ahora se encargará Miguel y Uriel, mientras que los demonios que trabajaran con ellos serán Belfegor y Belcebú —informó Dios con la voz potente—. La bruja tiene que seguir su vida y tú, Gabrielle, tienes que seguir cazando los demonios que se pasando este lado sin permiso. —Pero padre —dije de nuevo y el odio que se reflejó en las facciones de Dios fue impresionante. Ya no me sorprendía el nivel de cosas que estaba haciendo Dios, estaba iracundo e irreconocible. —No soy estúpido Gabrielle, sé a la perfección que ese demonio te está enamorando y si lo prefieres a él, d

