–¿En qué piensas? –preguntó Jason a su lado mientras se sentaba. Vlad salió de su burbuja en la que se había metido y lo miró, sintiendo la proximidad del vampiro. –En nada –le contestó cortante y se levantó del sillón doble. Sabía que no tenía la fuerza suficiente para aún enfrentarse a su padre y a su plan ridículo de querer asesinar tanto a Wesley como a toda su manada. Eso no podía permitirlo y ganar tiempo no era algo que le resultara para nada atractivo, aun si significaba ganarse el odio del hombre lobo luego. Jason por su parte, mientras se sumió otra vez en sus pensamientos, se levantó y se acercó a él por detrás, cubriéndolo con sus brazos. Fue entonces que Vlad entrecerró los ojos y lo miró de costado. –¿Qué crees que haces? –cuestionó entonces, pero no necesitó una re

