Se sentía miserable. Miserable y usado. Usado de todas las maneras posibles. Y sabía que se hubiese reído por la ironía, pero Wesley descansaba a su lado, así que con movimientos medidos y delicados se levantó de la cama, pero al dar unos pasos se sintió levemente mareado y un dolor punzante en su estómago hizo que tirara todo su cuerpo hacia delante y cayera de rodillas, para luego comenzar a toser, llevándose las manos a sus labios, hasta que una especie de líquido n***o se escapó quedando entre sus manos. Y rio. Rio por la ironía misma. –¿Vladimir? ¿Estas bien? –preguntó Wesley desde su altura, refregándose los ojos por el sueño que parecía aun tener encima. –Está todo bien –le contestó algo cortante y se levantó –Vuelve a dormir, todavía es temprano. Y como si las palabras de

